Navegando por el mar de cambios en el currículo
Una maestra que ha enseñado 1er grado por muchos años reflexiona sobre cómo mantener la creatividad durante más de 40 años de nuevas directivas.
por Bill Hangley, Jr.

En la Escuela Elemental Sheppard desde el 1968, Marilynn Holmes ha visto muchos cambios en la manera de enseñar a leer.
Marilynn Holmes ha enseñado 1er grado en la Escuela Elemental Isaac A. Sheppard en West Kensington desde el 1968. Natural de una pequeña ciudad de minas de carbón cerca de Pittsburgh, y graduada de lo que entonces se llamaba el Cheyney State College, ha sido testigo presencial de 40 años de cambios en el currículo.
Holmes (cuya escuela está programada para cierre debido a poca matrícula y edificios viejos) es la primera en ver el humor en los retosque ha enfrentado. A ella los aspectos específicos del currículo del Distrito le preocupan menos que la reducción en recursos. Estos son los puntos destacados de nuestra conversación con la Sra. Holmes, que habló sobre los cambios que ha visto y los consejos que le daría al próximo superintendente.
Notebook: Usted ha estado en la Sheppard por más de cuarenta años. El currículo ha cambiado bastante en esos años, ¿cierto?
Holmes: Yo pasé por el método Scott-Foresman [publicadores de los famosos libros Dick and Jane]. Pasé por los Lippincott Phonics, pasé por Story Town [el programa de lectura elemental que el Distrito usa actualmente], pasé por todo. Cuando yo comencé, tenía que enseñar los colores, números, caligrafía, todo. Ahora eso ya no es parte del currículo de 1er grado. Ya se supone que vengan a nosotros con eso [de Kinder] – algunos lo tienen, otros no.
Notebook: En sus primeros años en el trabajo, ¿quién le orientó en cuanto al currículo?
Holmes: La orientación venía del principal, que la recibía de las oficinas centrales. La maestra de lectura te decía, 'Esto es lo que vamos a leer, y así es como lo vamos a hacer'. La maestra de lectura traía los libros y les hacía pruebas a los niños cuando llegaban. Las pruebas eran sumamente estructuradas, ahora son más individualizadas. [Pero] antes, uno tenía más ayuda. Yo hasta tuve una asistente en el salón de clases. Ahora eso ya no existe.
Notebook: ¿Cómo le llegaron los modelos nuevos, como por ejemplo la enseñanza basada en fonética?
Holmes: Ellos traían a los representantes de la compañía y ellos nos enseñaban a nosotros, y se quedaban en el salón para asegurar que lo hiciéramos correctamente – tuvimos muchas reuniones. Ahora también es así.
Notebook: Por lo que nos cuenta, los cambios grandes ocurren cuando el Distrito cambia del sistema de una compañía a otro.
Holmes: Sí. Una vez cambiaron el programa de ciencia dos veces el mismo año.
Notebook: ¿Cómo se afectan los niños con ese tipo de cambios?
Holmes: ¡Como maestra uno no debe permitir que les afecte! Hay que decirles, 'Así es como debe ser'. No se les puede decir, 'Ay Dios mío, ¡ya van a cambiar otra vez!' Eso no se les dice [a los estudiantes]. Entre nosotros, quizás. Yo no puedo hablar de otras escuelas, pero aquí lo hacemos así.
Notebook: ¿Alguna vez tuvo que dejar de usar un sistema que le gustaba?
Holmes: Sí, el Lippincott [currículo de lectura basado en fonética]. A mí me gustaba pero lo cambiaron. Yo sentía que a Lippincott sólo le tenían que añadir un componente de comprensión, pero eso no fue lo que hicieron.
Notebook: ¿Cuál fue su primera impresión con el "currículo básico" presentado bajo la administración de Paul Vallas? ¿Pensó 'buena idea', o 'esto es locura', o 'más de lo mismo'?








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