Menu
Paid Advertisement
view counter

Spring 2009 Vol. 16. No. 3 Focus on Keeping Students on Track

En español

Escuelas usan sistema de ‘advertencia temprana’ para evitar el abandono escolar

By por Liza Herzog on Mar 5, 2009 10:38 AM
Photo: Philadelphia Education Fund

En el proyecto de indicadores tempranos de advertencia, los maestros y los colaboradores externos se reúnen para coordinar estrategias.

En noviembre, una maestra de inglés de octavo grado en la Feltonville School of Arts and Sciences (FSAS), una escuela intermedia en el norte de Filadelfia, estaba reunida con sus colegas para hablar sobre uno de sus estudiantes que había estado fracasando sus exámenes de referencia (benchmark) en lectura. El grupo decidió que el estudiante necesitaba tutoría intensiva individual.

En muchas escuelas es difícil contar con ese tipo de ayuda adicional. Pero en este caso, un miembro del grupo sin fines de lucro City Year estaba disponible para darle tutoría al estudiante después de clases – o lo que hiciera falta – hasta y después del próximo examen de referencia.

Seis semanas más tarde, el estudiante obtuvo puntuación de 70 por ciento en el próximo examen de referencia.

Este tipo de discusión enfocada sobre estudiantes que están teniendo problemas y la tutoría resultante son componentes de un programa en la FSAS y la Escuela Elemental Cooke conocido como Keeping Middle Grades Students On-Track to Graduation: The Early Warning Indicators Project (Mantengamos a los estudiantes de intermedia encaminados a graduarse: Proyecto de indicadores tempranos de advertencia). Este proyecto se concentra en estudiantes que demuestran los síntomas clásicos que casi siempre terminan en abandono escolar.

Hace cuatro años, el Distrito Escolar aprendió de un estudio conducido por el Philadelphia Education Fund y Johns Hopkins que muchos de los estudiantes que dejarán de ir a la escuela en el futuro se pueden identificar casi con certeza en el sexto grado basándose en cuatro señales tempranas de advertencia: muchas ausencias, problemas de conducta repetidos, fracaso en inglés y fracaso en matemáticas.

“Los hallazgos del estudio envían un mensaje claro de que los esfuerzos para prevenir el abandono escolar en Filadelfia no pueden comenzar en noveno grado”, dijo Robert Balfanz, co-director del Centro de Organización Social de Escuelas en la Universidad Johns Hopkins y uno de los investigadores principales del proyecto. El estudio siguió la trayectoria de 13,000 estudiantes en la ciudad desde escuela intermedia hasta y después de la escuela superior.

En cada clase de sexto grado en Filadelfia, entre un tercio y la mitad de los estudiantes exhiben al menos uno de los indicadores tempranos de advertencia – lo cual les da solamente una probabilidad de 10 a 20 por ciento de graduarse de escuela superior.

Con el respaldo de la William Penn Foundation, Johns Hopkins se unió al Ed Fund y al Distrito en 2006 para establecer el proyecto piloto de indicadores tempranos de advertencia (Early Warning Indicators, EWI) en dos escuelas para probar intervenciones que ayudaran a los estudiantes a volver a encaminarse.

El método de indicadores tempranos de advertencia es uno de los elementos incluidos en el borrador del plan estratégico del Distrito para prevenir que los estudiantes abandonen la escuela.

“Este es el primer proyecto que he visto que toma el paso crítico de ofrecer los servicios reales internos que el estudio indica”, dijo Deborah Bambino, maestra del Distrito desde hace muchos años y que es gerente del proyecto de EWI en FSAS.

El Ed Fund trabaja con el personal de las escuelas intermedias para definir el conjunto de apoyos de los estudiantes y las intervenciones del año completo en tres niveles distintos. Las intervenciones a nivel de escuela/salón de clases se activan para alcanzar a todos los estudiantes. Por ejemplo, la Elemental Cooke adoptó el 100 Book Challenge, un programa de lectura complementaria con un historial más que comprobado. En Cooke también se está implantando un programa de clima escolar conocido como Single School Culture (Cultura escolar única). Algunos estudiantes necesitan intervenciones específicas adicionales tales como verificación diaria y contratos con un adulto comprometido que se encarga de su asistencia o problemas de conducta. Otros estudiantes necesitan intervenciones intensivas tales como tutoría académica individual todos los días o manejo de casos cuando el problema es de salud conductual.

Durante los primeros dos años, el equipo del proyecto EWI se dieron cuenta de que no podía ser eficaces sin más personal que pudiera interceder con el gran número de estudiantes en riesgo. En septiembre de 2008, City Year envió 14 de sus miembros a la FSAS por cuatro días completos a la semana y Communities in Schools of Philadelphia (CISP) proveyó dos trabajadores sociales.

Los miembros de City Year tienen entre 17 y 24 años de edad y trabajan en todos los tres grados pero se enfocan en el sexto grado; están pendientes de la asistencia, ayudan con las tareas asignadas, dan instrucción a pequeños grupos, sirven como mentores y sirven como modelos positivos. Ell­os siguen a sus estudiantes asignados durante todo el día, incluso durante el almuerzo y en el área de juegos, y les ofrecen apoyo académico y actividades después de la escuela.

Los dos trabajadores sociales de CISP trabajan con los estudiantes que necesitan apoyo emocional y conductual y cada uno tiene un conjunto completo de casos. Uno de ellos trabaja exclusivamente con estudiantes de sexto grado.

Las escuelas también tienen una herramienta de datos computarizada con la que el personal puede monitorear la información al día de los estudiantes relacionada con cada uno de los cuatro indicadores tempranos de advertencia, más los resultados del PSSA y los niveles de lectura.

Sin embargo, la piedra angular del trabajo son las reuniones del personal en cada grado. Dos veces al mes, los maestros y el personal de recursos se reúnen para hablar individualmente de los estu­diantes para identificar qué intervenciones necesitan de las que ya están disponibles o para crear nuevas. Los maestros evalúan el progreso de los estudiantes que ya están recibiendo servicios e identifican más estudiantes que necesiten ayuda.

“El EWI les permite a los maestros colaborar con los demás en conversaciones útiles que resultan en estrategias que funcionan”, dijo la maestra Lesly Eckstein, que tambien sirve como re­presentante del sindicato de maestros. “Nosotros compartimos y celebramos los éxitos al final de cada reunión”.

Un Gerente del Proyecto EWI en la escuela coordina los servicios de colaboradores externos, maestros, administradores y el personal de apoyo, y se comunica con los estudiantes y familias para integrar el proyecto en la vida diaria de la escuela.

Desde que comenzaron las intervenciones, se han notado señales de progreso. Al final del primer periodo de notas, los estudiantes que recibieron servicios del EWI tuvieron mejor asistencia que el año anterior – un cambio positivo al patrón usual de ir empeorando la asistencia conforme los estu­diantes cumplen más edad.

De los más de 250 estudiantes que estaban “descarrilados” al principio del año 2008-2009 en la FSAS, 54 por ciento han demostrado mejora en su riesgo original, y casi dos tercios han mejorado sus notas en matemáticas e inglés.

La colaboración tiene planes de expandir a la Región Norte el año próxi­mo, concentrándose en las escuelas intermedias con el mayor número de estudiantes con uno o más de los indicadores tempranos de advertencia y luego expandiendo a las escuelas superiores.

También hay esfuerzos por tener más componentes establecidos. Los maestros que trabajan con los mismos estudiantes están buscando más oportunidades para enseñar juntos, y sien­ten que necesitan más tiempo para darle seguimiento a los datos, el progreso y las necesidades de cada estudiante.

El costo anual – $150,000 a $400,000 dependiendo del tamaño de la escuela y los componentes del EWI implantados – es más que compensado por el precio mucho más caro de tener que enfrentar más tarde la situación de estudiantes que entran al noveno grado sin preparación y se descarrillan, dijeron los que respaldan el proyecto.

Bambino, que ha visto muchas reformas ir y venir, se siente motivada. “La habilidad para desarrollar apoyos a la medida para los estudiantes como parte de un equipo colaborativo de educadores e interesados es lo que distingue este proyecto”, dijo. “Me da mucha esperanza por nuestros estudiantes”.

About the Author

Liza Herzog es asociada senior de investi­gación en el Philadelphia Education Fund.


Traducción por Mildred S. Martínez.

Comments (0)

Post new comment

The content of this field is kept private and will not be shown publicly.

By using this service you agree not to post material that is obscene, harassing, defamatory, or otherwise objectionable. We reserve the right to delete or remove any material deemed to be in violation of this rule, and to ban anyone who violates this rule. Please see our "Terms of Usage" for more detail concerning your obligations as a user of this service. Reader comments are limited to 500 words. You are fully responsible for the content that you post.

Table of Contents

Read the latest print issue

Philly Ed Feed

Become a Notebook member

 

Top

Public School Notebook

699 Ranstead St.
Third Floor
Philadelphia, PA 19106
Phone: (215) 839-0082
Fax: (215) 238-2300
notebook@thenotebook.org

© Copyright 2013 The Philadelphia Public School Notebook. All Rights Reserved.
Terms of Usage and Privacy Policy