Para los jóvenes inmigrantes, el camino a la universidad raramente es fácil
La falta de documentos es la barrera más alta que enfrentan los estudiantes de otros países.
por Paul Jablow
Sentado en una mesa de la cafetería en el Community College of Philadelphia, Cheick Kante no hace ningún esfuerzo por ocultar su frustración.
"A veces quisiera no haberme mudado acá nunca", dice Kante, un alto joven de 22 años que está estudiando una carrera en sistemas de información en el CCP. "Nunca pensé que sería así".
Pocas horas después y a poca distancia, Mohamed Kakay es un ejemplo de seguridad en sí mismo mientras conversa en un Starbucks cerca de la Universidad de Pensilvania, donde es estudiante graduado de estudios globales. "He tenido que esforzarme el doble", dice Kakay, también de 22 años. "Pero hay recursos disponibles para los estudiantes inmigrantes".
Kante, natural de Mali que emigró hace cinco años con el sueño de jugar fútbol americano en la universidad, no tiene documentos y está luchando.
Kakay es de Sierra León, vino a Estados Unidos en el 2002 a reunirse con su tío, que pronto le pudo obtener su tarjeta de residencia. Para él, eso abrió las puertas a becas, ayuda financiera y una matrícula de menos costo.
Estos beneficios les son negados a estudiantes como Kante, que se graduó de la Escuela Superior Bartram y desde entonces ha trabajado en restaurantes o como cargador de camiones para tratar de terminar sus estudios en el CCP. "A veces abusan de uno", por no tener la tarjeta de residente, dice Kante. "Cargas dos camiones y te pagan sólo por uno".
Los estudiantes, consejeros y activistas de inmigración dicen que la falta de documentos es la barrera más alta que enfrentan los estudiantes de otros países y que posiblemente lo siga siendo a menos que una tal "Ley de Sueños", que podría aumentar el acceso a ayuda financiera y matrículas de menos costo, sea aprobada a nivel estatal o federal.
Ellos dicen, sin embargo, que la falta de documentos no es el único problema. Citan que además existen problemas de idioma y culturales, y también dificultad para navegar un mar bastante confuso de opciones educativas.
"Cuando tienes un acento, siempre se burlan de ti", dice Kakay, graduado de la Escuela Intermedia Pepper, la Escuela Superior University City y la Widener University.
Necesidad de apoyo
Wei Chen, un joven de 20 años de la Provincia Fujian en China, ocupó los titulares de noticias en la ciudad en el 2010, cuando dirigió un boicot de estudiantes asiáticos en la Escuela Superior South Philadelphia en protesta a ataques violentos y maltrato constante por parte de otros estudiantes.
Wei ahora trabaja como organizador de la organización Asian Americans Unitedy asiste a clases de Inglés como Segundo Idioma (ESL) en el CCP a fin de prepararse para el currículo regular, que incluye materias como ciencias políticas. Él dice que el ambiente en la escuela superior definitivamente demoró su progreso para aprender inglés. "No podía prestarle atención al trabajo de la escuela".
Como muchos estudiantes inmigrantes, ha visto que el camino se ha hecho más fácil gracias a haber encontrado los mentores y consejeros adecuados. En particular, nos habló de Judith Reitzes, especialista en ESL en el laboratorio de aprendizaje del CCP. "Cada vez que digo, 'es demasiado difícil', ella me contesta, 'Tú puedes mejorar'", dice él.
John Bernard, consejero de ESL y estudiantes internacionales en el CCP, dice que "la cultura es el punto esencial" y que las clases de ESL, que unen a estudiantes de diferentes países, también ayudan a los estudiantes a ajustarse.
"Es difícil navegar el sistema cuando uno no habla el idioma bien", añade Cathey White, que dirije el centro de acceso a la universidad del Philadelphia Education Fund en The Gallery. "No es algo que los consejeros [de escuela superior] estén resolviendo".









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