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Cuatro escuelas chárter involucran creativamente a los padres

La participación de los padres en las juntas directivas es solamente una de las estrategias que están probando las escuelas chárter locales.

por Dale Mezzacappa

La escuela Wissahickon Charter School en Germantown tiene una coordinadora de extensión a los padres y formalmente promueve todo tipo de actividades de crianza – desde leer en voz alta en el hogar hasta recaudar fondos y ser chaperones en viajes de la escuela.

La Folk ArtsCultural Treasures Charter School (conocida como FACTS) en Chinatown, que busca a familias de diversos orígenes étnicos y culturas, cuenta con intérpretes y les ofrece a los padres interpretación simultánea en las reuniones.

En la Harambee Institute of Science and Technology Charter School del oeste de Filadelfia, el presidente de la Asociación de Padres y Maestros asiste a las reuniones semanales del equipo administrativo.

En la Independence Charter School en el centro de la ciudad, 10 de los 13 miembros de la junta directiva tienen hijos que asisten a esa escuela.

“Nuestra escuela fue fundada por padres”, dijo Jurate Krokys, el CEO de Independence, una escuela de Kinder hasta 8vo grado en el distrito histórico de la ciudad. “Parte de la misión de la escuela es que los padres participen”.

Las escuelas chárter tienen la oportunidad y el incentivo de reescribir las reglas de juego cuando se trata de lograr que los padres se involucren. Oportunidad – porque el concepto de una escuela chárter se basa en la premisa de que los padres deben poder escoger la escuela de sus hijos y tener más control sobre su educación. Y el incentivo – porque las escuelas chárter dependen de ampliar su círculo de familias comprometidas para poder mantenerse en operación.

“Las escuelas chárter dependen de los padres, y saben que el éxito de sus escuelas es consecuencia de lograr que los padres se involucren también”, dijo Deborah Toney-Moore, cuyos hijos asisten tanto a Harambee como a Imhotep, una escuela superior chárter en West Oak Lane.

Las escuelas chárter les dan a los padres la oportunidad de ser parte de la junta directiva de la escuela porque sus fideicomisarios cumplen la función de una junta de educación. Muchas escuelas configuran su chárter de manera que los padres tengan que estar representados – o hasta ser la mayoría – en la junta.

Pero la oportunidad de ayudar a moldear una escuela desde sus comienzos es mucho más profunda, y puede ser excitante y a la vez causar temor. “La mayoría de nuestras familias quieren participar pero algunas no están seguras de qué función tienen”, dijo Angela Walden, la coordinadora de alcance a los padres en Wissahickon. “Puede ser algo intimidante”.

Otro aspecto interesante de las escuelas chárter es que las personas que trabajan en ellas, incluso el/la principal y los maestros, a menudo matriculan a sus propios hijos ahí — algo relativamente raro en las escuelas públicas urbanas que les sirven a los estudiantes más desventajados. En Wissahickon, 10 de los empleados, entre ellos la CEO Julie Stapleton-Carroll, tienen hijos que asisten a la escuela.

Algunas investigaciones indican que los padres que hacen todo lo posible por seleccionar una escuela, como en el caso de los que solicitan una escuela chárter, tienen mayor probabilidad de involucrarse en sus asuntos. Sin embargo, los líderes de las escuelas chárter informan que enfrentan algunas de las mismas dificultades para lograr que los padres de la clase trabajadora y de bajos recursos sean tan activos como los más afluentes. Para lograrlo, algunas de estas escuelas se esfuerzan por reconocer las diferentes formas de participación.

“Todos los padres quieren cosas buenas para sus hijos, pero algunos piensan que su ayuda es simplemente cerciorarse de que lleguen a la escuela y mantener su ropa limpia... y creen que la educación es trabajo de la maestra”, dijo Krokys, quien se describe a sí misma como la hija de inmigrantes que pensaban de esa manera. “La actitud de ellos es, ‘¿Quién soy yo para interferir, que solamente tengo un GED?’”

About the Author

Dale Mezzacappa dedicó 20 años a cubrir asuntos de educación en Filadelfia y la región para el periódico Inquirer. Traducción por Mildred S. Martínez.

Comments (1)

Submitted by Anonymous (not verified) on Mon, 03/07/2011 - 18:42.

en filadelfia hay escuelas vocasionales q ofresen eel curso de enfermeria

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