September 25 — 11:33 am, 2002

‘Lograr’ educación multicultural es continuar la lucha por la democracia

Los residentes de toda Filadelfia están “logrando” una educación multicultural en un esfuerzo por mejorar la calidad de la educación en nuestras escuelas.

Sin embargo, en pocas ocasiones las personas reflejan sobre lo que significa “lograr” bien una educación multicultural y por qué es vital para una buena enseñanza y aprendizaje.

Los términos multiculturalismo y educación multicultural se han usado en tantos contextos que es fácil descartarlos como palabras de moda que simplemente sirven para ayudar a afirmar nuestra diversidad.

Pero en su significado básico, la educación multicultural es mucho más compleja. Así como el movimiento de derechos civiles que la inspiró, la educación multicultural es más bien un proceso, una lucha colectiva para mantener los ideales democráticos de nuestra nación en nuestras escuelas.

Es el fundamento de todas las estrategias para crear ambientes educativos robustos y vigorosos que mejoren la enseñanza y aprendizaje porque honra, respeta y educa a los estudiantes y también a las experiencias, culturas, estilos de aprendizaje y perspectivas críticas que ellos traen consigo a los salones de clases.

Contrario a lo que se piensa, la educación multicultural “no es educación especial o compensatoria – es simplemente buena educación”, explica Enid Lee, quien aboga por la educación multicultural y anti-racista. Se esmera por proporcionar una perspectiva más completa y multifacética de un mundo en el que el punto de vista de los varones blancos europeos es uno de muchos, y en el que las voces de “otros” se acercan cada vez más al centro.

La revista trimestral Rethinking Schools define la educación multicultural como “un proceso constante de preguntar, revisar y batallar para crear mayor equidad en cada rincón de la vida escolar – ya sea en los materiales de currículo, las políticas de
contratación de personal para las escuelas, los procedimientos de disciplina, las estrategias de enseñanza y los cursos ofrecidos. Es una batalla contra el racismo y otras formas de opresión, incluidas las que se basan en sexo, religión, orientación sexual, habilidad física, o nacionalidad e idioma. Es una lucha por la justicia económica y social”.

Esta lucha es el tema central de los debates actuales sobre la educación aquí en Filadelfia, donde los líderes políticos han dicho con palabras y con hechos que el “status quo” en las escuelas de Filadelfia es inaceptable. En este periodo de cambio en las escuelas, un enfoque en la educación multicultural es de vital importancia.

A través de todo el Distrito, un grupo de valientes estudiantes y maestros han estado utilizando los conceptos de la educación multicultural para retar el status quo. Sus acciones están sancionadas por la Política 102 del Distrito (Policy 102: the District’s stated commitment to equity for all), que identifica como meta la equidad educativa para todos los estudiantes.

La organización estudiantil Youth United for Change (Juventud Unida por un Cambio) es el ejemplo de un grupo que “logra” la educación multicultural. Ellos ven el multiculturalismo como una vía para derrumbar las murallas que existen entre las escuelas y el resto del mundo y para lograr que el contenido educativo tenga más relevancia para los estudiantes.

YUC es una organización de estudiantes de escuela superior provenientes de cuatro escuelas superiores. La organización por sí misma está basada en prácticas multiculturales, tales como la afirmación de la diversidad de los estudiantes, la provisión de oportunidades de aprendizaje para estudiantes con diferentes estilos de aprendizaje, y la organización para luchar por justicia social en la educación.

También hablan abiertamente sobre asuntos de racismo, clase y poder y cómo afectan lo que ocurre en sus vidas.

Derrick Smith, estudiante líder de YUC que asiste a la Escuela Superior Olney, desea que hubiese más de esto en la escuela.

“Yo creo que si uno tuviese un lugar en el que pudiese hablar con un grupo de otras personas que enfrentan los mismos problemas, se evitarían muchas cosas que están ocurriendo ahora”, dice el estudiante.

“Pero como no contamos con esa oportunidad, con ese espacio para hablar de nuestros problemas y para hablar sobre los problemas en la sociedad, seguimos acumulándolo todo dentro. . . . [Si] tuviésemos una clase en la que los estudiantes pudiéramos discutir extensamente cómo nos sentimos y sacarlo todo a la luz, pienso que sería beneficioso para nosotros”.

El nombre que Smith le pondría a una clase como esa sería “Cambio Social”.

Los estudiantes en YUC entienden que, al igual que el cumplimiento de la democracia, la educación multicultural requiere participación de la comunidad para desarrollar alternativas creativas basadas en perspectivas múltiples. También ellos buscan que las escuelas adopten políticas y prácticas que sean más inclusivas culturalmente y que respeten a todos los miembros de la comunidad escolar.

Durante el pasado año, trabajaron de cerca con maestros y miembros de la administración de sus escuelas para desarrollar estrategias que infundieran la educación multicultural en sus escuelas.

Los estudiantes además hicieron investigaciones en la biblioteca, entrevistaron a educadores líderes y asistieron a conferencias nacionales en un esfuerzo por entender mejor la educación multicultural. Esta investigación reveló su informe titulado “Student Research on Teaching and Learning (Investigación de los Estudiantes sobre la Enseñanza y el Aprendizaje)”.

Su ardua labor fue un éxito.

A partir de este otoño, los estudiantes de YUC están trabajando con maestros de las escuelas superiores Edison y Olney para crear la primera “alianza de maestros y estudiantes” para poder desarrollar y fortalecer las iniciativas de educación multicultural en esas escuelas.

Además, los estudiantes de YUC en la Escuela Superior Edison han pedido y ganado la inclusión en el calendario escolar de “días para el fortalecimiento de relaciones” para los estudiantes y maestros. Esto refleja la creencia de que la educación multicultural es más eficaz cuando los miembros de una comunidad diversa trabajan juntos para examinar y cambiar la experiencia escolar.

Muchos maestros y administradores a través de todo el Distrito están de acuerdo con estos estudiantes. Ellos dicen que la educación multicultural tiene que ir más allá de las fiestas de comida, moda, festivales, y el mes de febrero, actividades que tienen el propósito de lograr que los estudiantes se sientan mejor sobre sí mismos.

Los profesionales de la educación han aprendido que para que la educación multicultural sea lo más eficaz posible, tiene que ser infundida en la cultura y las prácticas de las escuelas así como en sus políticas educativas. Eso requiere un cambio en la manera que comúnmente pensamos sobre las escuelas y en las personas que componen las comunidades escolares.

Caltropia Wilder, maestra y líder del Proyecto SEED (Seeking Educational Equity and Diversity) en el Distrito, dice que los educadores tienen que darse cuenta de que “existen seres humanos en estos salones de clases que tienen sentimientos y valores, que tienen una herencia y que llegan con su propia cultura”.

“No pueden simplemente dejarlo todo en la puerta o colocarlo en sus mochilas y decir ‘Muy bien, ahora lo guardo todo’, y dejarse llevar por los estándares y normas aceptables para otra persona”, explica Wilder. “Nuestros propios conocimientos y experiencias de vida tienen que mezclarse con los estándares que el estado ha establecido”.

Los valientes y dedicados educadores de todo el Distrito que comparten la opinión de Wilder trabajan tanto individual como colectivamente para confrontar y resolver los asuntos de complejidad en su currículo, prácticas del salón de clases y ambientes escolares que a menudo nadie enfrenta.

Las organizaciones oficiales de maestros tales como el Proyecto SEED y el Philadelphia Writing Project, así como otros grupos informales de maestros, se han organizado para apoyar y respaldar estos esfuerzos (In it together: teacher networks support multicultural education). Estas organizaciones son bien variadas y en ocasiones han dialogado con padres, administradores, maestros y estudiantes para discutir asuntos educativos de dificultad.

Delores Williams, participante en SEED y principal de la Escuela Superior Charles Carroll, añade que el compromiso de los administradores con la educación multicultural es también vital. Ella explica, “Como principal, es mi responsabilidad lograr que el personal esté al tanto de la diversidad y que se cuestionen y cambien la manera en que tratan a los niños que son diferentes a ellos”.

A nivel de distrito, los especialistas de contenido multicultural en la oficina central – María Mills-Torres, Carolyn Holmes, y Debbie Wei – trabajan con Cathy Balsley, directora de la oficina de currículo, para ofrecer apoyo y proporcionar oportunidades que ayuden a los profesionales de la educación a infundir educación multicultural a sus currículos.

Balsley concluye, “Estamos haciendo muchas cosas. No está parejo a través del Distrito. Hay muchas personas maravillosas – maestros y administradores que necesitan apoyo. . . Es un reto increíble”.

Los que abogan por la educación multicultural están de acuerdo en que tanto los educadores como los estudiantes traen recursos valiosos a la educación.

La educación multicultural es esencial para el proceso democrático porque exhorta a las personas más cercanas al sistema a trabajar juntas, a reexaminar sus roles, y a hacer el cambio que beneficiará a nuestros estudiantes y comunidades.

Reconoce que la educación de alta calidad depende de comunidades fuertes e inclusivas que respetan y aceptan las diferencias mientras crean experiencias comunes. Apoya el crecimiento intelectual mediante un currículo académicamente riguroso que motiva a los estudiantes a pensar críticamente.

Fundamentalmente, la meta de la educación multicultural es lograr equidad y justicia educativa para todos los niños.

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