May 28 — 11:00 pm, 2003

La toma de las escuelas por parte del estado

¿Tienen todavía voz ante el Distrito Escolar los residentes de Filadelfia?

toma Photo: Harvey Finkle

El 23 de diciembre de 2001 los residentes de Filadelfia despertaron con la alarmante noticia de que sus escuelas serían ahora — según lo publicó el Philadelphia Inquirer — "propiedad y problema del Estado de Pensilvania".

La transferencia de control, que según los reportes ocurrió precisamente a las 12:01 am, parecía lanzar a los niños de la ciudad a un estado de incertidumbre. "Ahora estamos en manos de Schweiker [Gobernador]", escribió un columnista del Daily News con obvia aprensión.

Entonces… ¿qué significa todo esto? Dieciocho meses después, el estado no parece estar especialmente involucrado en los asuntos del Distrito. Hay poca evidencia de que Harrisburg considere a las escuelas de Filadelfia como "propiedad" — ni siquiera al menos como su problema. La mayoría de las decisiones parece que se está tomando en el mismo sitio de siempre: el edificio de administración del Distrito Escolar en la esquina de la 21 y la autopista.

Se podría preguntar entonces, ¿ocurrió de veras el cambio de administración?

La respuesta es fácil. Sí ocurrió, y todavía está vigente. Pero la pregunta sobre el significado de este cambio de poder para los niños de Filadelfia no es tan sencilla.

La razón es que esta ley, aunque drástica, también ha demostrado tener un poco de flexibilidad. Además, los residentes de la ciudad han descubierto que, cuando el mismo pueblo protesta o pone presión, aún los asuntos que se daban por seguros pueden ser blanco de negociación.

Un cambio menos drástico

El aspecto más conocido del cambio fue la transferencia de poder de la junta escolar a la Comisión de Reforma Escolar (SRC, por sus siglas en inglés). Anteriormente, el alcalde nombraba la junta escolar, pero ahora bajo la ley que rige los cambios de administración escolar por parte del estado, el gobernador tiene el poder de nombrar cuatro de los cinco miembros de la SRC: o sea, la mayoría decisiva.

Pero aunque esto es lo que la ley permite, esto no fue lo que precisamente sucedió. En respuesta a la presión por parte de Filadelfia, el ex-gobernador Schweiker supuestamente accedió a que el alcalde nombrara dos de los miembros de la SRC en vez de solamente uno. Schweiker describió el arreglo de poder compartido entre el estado y la ciudad como una "completa colaboración". Cuando una de las personas nombradas a la SRC por el alcalde se fue este año, el recién elegido gobernador Rendell le permitió una vez más al Alcalde Street nombrar a un sucesor.

Aunque algunas personas temieron que Schweiker nombraría a personas de otros lugares y sin ningún conocimiento sobre las necesidades de la ciudad, dos de los nom brados por Schweiker (al igual que los dos nombrados por el alcalde) son residentes de Filadelfia. La única excepción (James Nevels, el presidente) es de la cercana ciudad de Swarthmore. Han sido muy pocas las quejas sobre prejuicio anti-Filadelfia por parte de la SRC.

Pero aún así, la mayoría de los miembros de la SRC son los nombrados por el anterior gobernador republicano. Además, todavía les queda bastante tiempo: los términos de dos de ellos terminan en el 2008, mientras que el del tercero vence en 2006. Bajo la ley, ni siquiera el gobernador Rendell puede reemplazarlos antes de que venzan sus términos, a no ser que renuncien o que cometan violaciones graves.

Pero, ¿será posible que un miembro de la SRC renuncie en algún momento? Y de ser así, ¿hay posibilidad de que el gobernador Rendell tome en cuenta los deseos de los residentes de la ciudad al seleccionar un sucesor? Parece ser factible que la configuración de la SRC cambie a medida que pasa el tiempo, y posiblemente de manera que lleve a un mayor control local.

¿Y qué tal con el CEO, Paul Vallas? Claramente su jefe es la SRC, que lo contrató. ¿Significa esto que Vallas realmente trabaja para el estado? Sí, pero también está trabajando para los nombrados por Street, y de todos modos el "estado" incluye una gama de poderes y puntos de vista (Gobernador Rendell, el portavoz Perzel, y muchos otros).

Parece que el grado de apoyo que Vallas recibe de los ciudadanos de Filadelfia podría influir en cuánto tiempo permanecerá en su actual cargo. Una vez más, vemos aquí que hay un sinnúmero de factores involucrados.

Una privatización en menor escala

Otro aspecto de la toma de las riendas incluye la "privatización" de las escuelas y servicios del Distrito. Aquí también se pueden apreciar varias áreas grises.

Por un lado, la ley autoriza la privatización por completo, y eso es exactamente lo que propuso el gobernador Schweiker — tanto para las escuelas como para la oficina central. Pero entonces hubo una gran ola de protestas, que resultaron en una reducción drástica a las propuestas del gobernador — hasta ahora, la privatización se limita a 45 escuelas y sigue un modelo de "administración delgada".

Menos conocidas (porque aún no entran en juego) son las disposiciones de la ley en cuanto a los contratos sindicales. Bajo esta ley, ciertos asuntos fueron declarados "fuera del ámbito" para propósitos de las negociaciones colectivas. Estos incluyen tale¥ asuntos como los acuerdos de privatización así como los "patrones de contratación y asignaciones, horarios de clases… y el tiempo de preparación de los maestros".

Por consiguiente, cuando llegue el momento de renovar el contrato con la PFT el año próximo, estos asuntos aparentemente no estarán en la lista de negociaciones. Esta vez la decisión se dejará en manos de la SRC. Además, mientras el Distrito esté bajo control de la SRC, las huelgas de los empleados escolares — que son permitidas, dentro de ciertos límites en el resto del estado — son ilegales.

Suena drástico, pero una vez más, las corrientes políticas posiblemente entrarán en juego. Por ejemplo, es posible que los sindicatos puedan influir en las decisiones de la SRC fuera del proceso de negociación.

Más capítulos en el horizonte

Sorprendentemente, a la SRC misma se le dio el poder de decidir, por mayoría de votos, cuándo será el final de la transición de poder. Por lo tanto, este cambio de administración podría continuar por años — aunque el mismo gobernador o siquiera los ciudadanos de Filadelfia piensen que debe terminar. Ahora bien, que esto sea realmente posible es otro asunto.

Las cortes también podrían intervenir para concluir el cambio de mando, pero hasta ahora no lo han hecho. Al principio, la PFT y otros presentaron una demanda para bloquear el proceso alegando que el mismo violaba la constitución del estado de Pensilvania. La Corte Suprema del estado desestimó la demanda.

Otra demanda, cuyo argumento era que este cambio le negaba ilegalmente a los residentes de Filadelfia su derecho a autogobernarse, también fue rechazada por una corte federal. Una tercera demanda, que decía que la compañía Edison Schools se había beneficiado ilegalmente de su propio estudio al recomendar que se contrataran organizaciones externas de administración, tampoco tuvo éxito.

ýún así, las cosas no se han solucionado del todo. A medida que se vaya realizando el cambio, otros asuntos saldrán a relucir que las cortes quizás estén dispuestas a considerar. También existe la posibilidad de que, aplicando la debida presión política, la Asamblea General de Pensilvania enmiende o hasta revoque la ley que rige estos cambios de administración.

Claramente, todavía quedan muchos capítulos por escribir en esta saga. Y los residentes de Filadelfia, muchos de los cuales temieron que ya no se les escuchaba en asuntos escolares, continuarán encontrando oportunidades para ejercer su influencia.

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