September 27 — 6:47 pm, 2003

‘Que ningún niño se quede atrás’— un mensaje no tan oculto

Los que respaldan la Ley Que Ningún Niño se Quede Atrás, o Ley NCLB (del inglés No Child Left Behind), aprobada por el Congreso estadounidense en el 2001 con el apoyo directo de la administración del Presidente Bush, dicen que la ley mejorará las escuelas públicas porque implica un aumento en el rendimiento de cuentas y en la selección de escuelas.

No obstante, en la mente de muchos defensores de las escuelas públicas el propósito real de esta ley es preparar el terreno para la privatización de las escuelas que sirven a las comunidades de bajos recursos – lo mismo que ha pasado en Filadelfia durante los últimos dos años pero a nivel de nación.

La NCLB crea una serie de obstáculos que las escuelas públicas tienen que superar:

  • Un programa expandido de exámenes medirá el rendimiento de los estudiantes, y la meta es que el 100 por ciento de los estudiantes cumplan con el estándar de rendimiento dentro de un plazo de 12 años.
  • Las escuelas tienen que cumplir con la meta de "un maestro altamente calificado en cada salón de clases" para el 2005.
  • Los sistemas escolares tienen que permitir que los estudiantes en escuelas de bajo rendimiento se puedan transferir a una mejor escuela en el mismo distrito.

El dinero no coincide con las expectativas

Aunque pocas personas estarían en contra de estas metas, muchas dudan que se puedan cumplir sin que las escuelas gasten mucho más dinero. Aunque la NCLB aumenta los fondos federales en un 18 por ciento ($3,500 millones adicionales), muchos dudan que esto sea suficiente para pagar por los requisitos ahora impuestos sobre las escuelas públicas.

Stan Karp, de la junta editorial de Rethinking Schools, señaló que "los dólares adicionales… están siendo realmente amenazados por el ‘presupuesto de guerra’ de la administración, que ha pedido eliminar 26 de los programas federales que recientemente se reautorizaron:" en el actual presupuesto federal de educación.

La diferencia entre las expectativas y los recursos llevó a Reg Weaver, presidente de la Asociación Nacional de Educación, a caracterizar la NCLB como "el padre de todos los mandatos federales que carecen de fondos."

Estos mandatos federales también están surgiendo en un momento en que los gobiernos locales y estatales se están tambaleando por recortes en los gastos federales y la recesión económica. Por ejemplo, la legislatura predominantemente Republicana de Pensilvania no está dispuesta a financiar el presupuesto de educación del Gobernador Rendell.

La perspectiva de que se pueda cumplir con las altas metas de calidad en los maestros que exige la NCLB no es muy alentadora. Según Sandra Feldman, presidenta de la Federación Americana de Maestros, "17 por ciento de todos los estudiantes de secundaria y 26 por ciento de los estudiantes de secundaria de bajos ingresos tienen maestros que no están certificados en la materia que enseñan".

En ciudades como Filadelfia, el número de maestros sin certificación continúa en aumento. La esperanza de que esto cambie de un día para otro sin mejorar los salarios y las condiciones de trabajo en los sistemas escolares urbanos no es mucha.

La administración del presidente Bush ha congelado los gastos para los programas para mejorar la calidad de los maestros que surgieron de la NCLB y que ayudarían a mejorar la instrucción de los maestros. El imponer nuevos requisitos para que los maestros obtengan o mantengan su certificación podría resultar en una pérdida de los maestros actuales, lo que agravaría el problema de calidad de maestros en vez de resolverlo.

Las disposiciones de selección de la NCLB también representan dificultades para los distritos con pocos recursos económicos como Filadelfia.

Con la excepción de las escuelas especializadas (magnet schools) o las de admisión especial, hay pocas escuelas en las que los estudiantes están alcanzando altos niveles de rendimiento. Si una gran cantidad de padres optara por transferir a sus hijos a mejores escuelas, no se sabe todavía cómo el sistema podría afrontar esa situación.

El CEO del Distrito, Paul Vallas, admitió esto cuando se le preguntó sobre sus planes de expandir el programa de selección.

"No tenemos muchas opciones disponibles. Vamos a tener que crear más", dijo.

Poca recompensa, mucha consecuencia

Los distritos escolares que no cumplan con las ambiciosas metas de la NCLB enfrentarán sanciones. Los objetivos anuales se establecerán para todas las escuelas y aquellas que no las cumplan tendrán que atenerse a las medidas correctivas.

Los estados tendrán que presentar planes de rendimiento de cuentas que muestren cómo los funcionarios del departamento de educación estatal van a hacer cumplir las pautas federales en sus distritos. Estas pautas reflejan el tipo de medidas que muchos estados ya tienen, las cuales permiten que el estado tome el control de las escuelas, que se reconstituyan o privaticen las escuelas, y se contraten compañías privadas para administrar las escuelas. Todas estas políticas ya se han visto en Filadelfia.

El funcionario encargado del desarrollo de estos planes estatales es Eugene Hickok, quien una vez fuera el jefe de educación de Tom Ridge, y que ahora es el subsecretario del Departamento de Educación de la administración del Presidente Bush.

Lo más seguro es que muchas (o quizás hasta la mayoría) de las escuelas públicas no van a poder cumplir con los estándares de progreso anual de la NCLB. El Departamento de Educación de Pensilvania anunció en agosto que la mitad de las escuelas del estado no cumplieron con el "progreso anual adecuado", y 178 de las 264 escuelas de Filadelfia estaban en la lista.

Son estas expectativas poco realistas en combinación con sanciones estrictas las que han llevado a algunos a pensar que las escuelas públicas están siendo encaminadas al fracaso.

Al preguntársele si la NCLB es parte de una mayor conspiración para destruir la educación pública, Sandra Feldman dijo: "Yo no creo que haya ninguna conspiración, pero sí creo que las personas en puestos de poder que han tomado una posición hostil hacia la educación pública y quieren los vouchers ahora verán esta complicada ley como una oportunidad."

La oportunidad es muy clara.

Las disposiciones de selección de la ley lograrán aumentar la matrícula en las escuelas tipo charter y tienen el potencial de generar más respaldo para los vouchers.

Las sanciones motivarán una amplia gama de iniciativas de privatización — desde vouchers para tutoría hasta convertir las escuelas del distrito en escuelas charter o dejar que las administre una compañía privada.

Si las escuelas fracasan a gran escala, se generará una presión política para que haya una reforma "radical" (vouchers y privatización universal de las escuelas públicas), tal como muchos activistas conservadores de educación y grandes grupos de presión quieren que ocurra.

Esto, sin embargo, se puede evitar.

Si los defensores de las escuelas públicas usan los datos sobre las escuelas que están fracasando para hacer presión porque se les otorgue financiamiento total y equitativo, y ayudan a que los padres y maestros unan sus fuerzas para luchar en pro de la reforma escolar, es posible que el resultado sea diferente.

A menos que se logre este tipo de reformas, una gran cantidad de niños continuará quedándose atrás y no habrá manera de cambiar las cosas.

the notebook

Our news is free to read, but not to report.

support local journalism

xjavporn.com

replicaleader.com