May 21 — 1:13 pm, 2004

Con la visión de un cambio en las escuelas, padres, maestros crearon un periódico

Desde su comienzo hace 10 años, el enfoque del Notebook ha sido dar más poder a las comunidades

En el principio, la meta de los fundadores del Philadelphia Public School Notebook se puede describir mejor como crear "momentos de iluminación mental".

"Teníamos discusiones sobre qué imagen queríamos para el periódico y lo que queríamos lograr", recuerda la cofundadora Myrtle L. Naylor. "Y pensamos que sería bueno que cuando los padres, maestros y estudiantes leyeran el periódico tuvieran un "momento de iluminación mental" y dijeran, "Organicémonos y hagamos algo para resolver esto".

El Notebook nació de la esperanza de poder lograr esos "momentos", de los corazones y hogares de sus fundadores, y también de una larga historia de activismo comunitario para lograr calidad y equidad educativa en la ciudad.

El periódico fue el resultado de la naturaleza peculiar de la época. A principio de la década de los 1990, las escuelas de Filadelfia experimentaron varios sobresaltos, comenzando con el fin de la superintendencia de Constance Clayton, que había ocupado el puesto por muchos años. La entonces Juez del Estado Doris Smith emitió su mordaz sentencia en el caso de abolición de segregación racial en el Distrito (que ya se había estado ventilando por veinte años), declarando que el Distrito había violado los derechos educativos de los niños en escuelas aisladas racialmente y exigiendo que se rectificara la desigualdad en la educación.

Para muchos activistas, lo más importante era la necesidad de una voz independiente y progresiva que ayudara a esclarecer los problemas, y que promoviera y organizara a la comunidad para establecer una nueva agenda de prioridades en las escuelas de Filadelfia.

"Era obvio que las escuelas públicas en Filadelfia estaban en mal estado, pero parecía que muy pocas personas estaban manifestando su indignación al respecto", dijo el cofundador y actual editor del Notebook, Paul Socolar. "Las decisiones de un juzgado por sí solas no iban a lograr que las cosas cambiaran. Tenía que surgir un movimiento que impulsara esos asuntos."

En la primavera de 1993, un pequeño grupo de padres y maestros comenzaron a hablar sobre la posibilidad de establecer un periódico que sirviera como vehículo de cambio.

Muchos activistas habían descubierto hacía tiempo que el ambiente de las escuelas, en su mejor momento, era un gran reto. Naylor, que entonces tenía un hijo en la escuela pública, recuerda que el Distrito era muy "hermítico" y "super secreto" cuando se trataba de sus prácticas. Socolar, que también era padre de un estudiante, dijo que tenía que ir a "un montón de reuniones" si quería obtener cualquier información sobre lo que estaba ocurriendo en el Distrito.

La esperanza era que el Notebook pudiera proporcionar información a las personas directamente involucradas en la vida escolar para que ellas a su vez tuvieran el poder de exigir cambios.

"El consenso era que la voz de protesta debía provenir de los padres, maestros, personal escolar, y estudiantes; que hablaran sobre el Distrito verdadero y sobre las causas del racismo institucional", dijo Naylor.

"Todos teníamos un fuerte sentido de la injusticia que prevalecía en la situación actual de las escuelas", dijo Socolar. "Queríamos alzar nuestras voces en contra de lo que estaba ocurriendo, pero no queríamos que nuestra protesta terminara en manos de personas que no defendieran la educación pública".

Desde un principio, se sabía que el Notebook no iba a ser un periódico cualquiera. La opinión y participación de los padres tendría que ser fundamental. Las desigualdades en la financiación de las escuelas, que la prensa general tildó como "polémicas", serían reportadas como hechos en el Notebook. Los asuntos relacionados con necesidades especiales serían destacados.

"Darles voz a los padres, es algo radical", dijo el cofundador Eric Joselyn, maestro que ha sido el caricaturista del Notebook desde su primera edición. "Cada vez que se le da voz a la familia de un estudiante de educación especial, es un reto porque ellos usualmente no se incluyen".

Otros elementos esenciales también quedaron muy claros. El periódico tendría que:

  • ser bilingúe al menos en español para llegar a las comunidades bilingúes en el Distrito;
  • destacar la labor de organizaciones comunitarias y escolares compuestas por activistas de educación;
  • discutir problemas sociales como la desigualdad entre clases y razas, y las prioridades mal establecidas del presupuesto de la nación, señalando que muchos de los problemas en las escuelas son reflejo de las injusticias en la sociedad

"Tuvimos algunas discusiones fuertes – ¡bien acaloradas!", dijo Naylor mientras reía.

Por casi un año, los primeros entusiastas del Notebook desarrollaron sus ideas y trataron de diversificar racialmente el grupo de planificación. Hana Sabree, originadora de la columna "Eye on Special Education" del Notebook y también madre de un estudiante, recuerda haber sido invitada a participar en el periódico por el fenecido Shafik Abu Tahir, quien fuese un activista en Filadelfia por muchos años.

"Él me dijo que tenía que venir y conocer este periódico", dijo Sabree. "Y era un fantástico y diverso grupo. Era un esfuerzo dedicado desde las mismas bases de la comunidad".

En mayo de 1994, con un grant del Bread and Roses Community Fund, el Notebook pudo publicar su primera edición de 12 páginas, cuya primera plana decía: "Se desafían las prácticas estatales injustas para el financiamiento de las escuelas". Distribuir la primera impresión de 10,000 copias fue toda una hazaña.

"Entregamos los periódicos nosotros mismos: a las escuelas, a los supermercados, a las bibliotecas, a las lavanderías, a donde fuera," dijo Sabree. "Los llevamos a todos lados".

Tomó varias ediciones para que los administradores del Distrito aceptaran que el periódico independiente debía estar en los mostradores de las oficinas escolares.

A medida que el Notebook crecía, uno de los retos era encontrar un equilibrio entre ser herramienta de información y ser voz defensora que estimulara y apoyara la organización educativa.

El esfuerzo necesario para publicar cuatro ediciones al año con labor voluntaria era suficiente para consumir toda la energía de las personas que apoyaban el periódico.

Sin embargo, el periódico se mantuvo firme en su visión de usar su labor para destacar y apoyar los esfuerzos locales de organización comunitaria. Chip Smith, contratado en 1995 como el primer empleado del Notebook, estableció como prioridad el fomentar relaciones con grupos activistas y de organización, creando así el modelo de lo que sería el proyecto de extensión a la comunidad del Notebook. Hace dos años, el periódico desarrolló aún más esta visión al contratar su primera coordinadora de extensión a tiempo completo, Amy Rhodes.

Durante los últimos cinco años, bajo la dirección del editor Paul Socolar, el Notebook ha crecido mucho más de lo que se imaginaba aquel primer grupo de soñadores. Para muchos de los fundadores, el aspecto más gratificante al recordar los últimos diez años ha sido la habilidad del periódico de extenderse más allá de su misión original y de ser útil en tantas capacidades en la región.

"Ver eso es un verdadero placer", dijo Joselyn. "Ha cobrado una vida mucho mayor de la que envisionamos".

"Hemos recorrido mucho camino juntos", dijo Sabree. "Las cosas no son como antes, y tenemos que agradecérselo mucho al Notebook".

the notebook

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