November 27 — 4:44 pm, 2006

Cuatro escuelas chárter involucran creativamente a los padres

La participación de los padres en las juntas directivas es solamente una de las estrategias que están probando las escuelas chárter locales.

La escuela Wissahickon Charter School en Germantown tiene una coordinadora de extensión a los padres y formalmente promueve todo tipo de actividades de crianza – desde leer en voz alta en el hogar hasta recaudar fondos y ser chaperones en viajes de la escuela.

La Folk ArtsCultural Treasures Charter School (conocida como FACTS) en Chinatown, que busca a familias de diversos orígenes étnicos y culturas, cuenta con intérpretes y les ofrece a los padres interpretación simultánea en las reuniones.

En la Harambee Institute of Science and Technology Charter School del oeste de Filadelfia, el presidente de la Asociación de Padres y Maestros asiste a las reuniones semanales del equipo administrativo.

En la Independence Charter School en el centro de la ciudad, 10 de los 13 miembros de la junta directiva tienen hijos que asisten a esa escuela.

“Nuestra escuela fue fundada por padres”, dijo Jurate Krokys, el CEO de Independence, una escuela de Kinder hasta 8vo grado en el distrito histórico de la ciudad. “Parte de la misión de la escuela es que los padres participen”.

Las escuelas chárter tienen la oportunidad y el incentivo de reescribir las reglas de juego cuando se trata de lograr que los padres se involucren. Oportunidad – porque el concepto de una escuela chárter se basa en la premisa de que los padres deben poder escoger la escuela de sus hijos y tener más control sobre su educación. Y el incentivo – porque las escuelas chárter dependen de ampliar su círculo de familias comprometidas para poder mantenerse en operación.

“Las escuelas chárter dependen de los padres, y saben que el éxito de sus escuelas es consecuencia de lograr que los padres se involucren también”, dijo Deborah Toney-Moore, cuyos hijos asisten tanto a Harambee como a Imhotep, una escuela superior chárter en West Oak Lane.

Las escuelas chárter les dan a los padres la oportunidad de ser parte de la junta directiva de la escuela porque sus fideicomisarios cumplen la función de una junta de educación. Muchas escuelas configuran su chárter de manera que los padres tengan que estar representados – o hasta ser la mayoría – en la junta.

Pero la oportunidad de ayudar a moldear una escuela desde sus comienzos es mucho más profunda, y puede ser excitante y a la vez causar temor. “La mayoría de nuestras familias quieren participar pero algunas no están seguras de qué función tienen”, dijo Angela Walden, la coordinadora de alcance a los padres en Wissahickon. “Puede ser algo intimidante”.

Otro aspecto interesante de las escuelas chárter es que las personas que trabajan en ellas, incluso el/la principal y los maestros, a menudo matriculan a sus propios hijos ahí — algo relativamente raro en las escuelas públicas urbanas que les sirven a los estudiantes más desventajados. En Wissahickon, 10 de los empleados, entre ellos la CEO Julie Stapleton-Carroll, tienen hijos que asisten a la escuela.

Algunas investigaciones indican que los padres que hacen todo lo posible por seleccionar una escuela, como en el caso de los que solicitan una escuela chárter, tienen mayor probabilidad de involucrarse en sus asuntos. Sin embargo, los líderes de las escuelas chárter informan que enfrentan algunas de las mismas dificultades para lograr que los padres de la clase trabajadora y de bajos recursos sean tan activos como los más afluentes. Para lograrlo, algunas de estas escuelas se esfuerzan por reconocer las diferentes formas de participación.

“Todos los padres quieren cosas buenas para sus hijos, pero algunos piensan que su ayuda es simplemente cerciorarse de que lleguen a la escuela y mantener su ropa limpia… y creen que la educación es trabajo de la maestra”, dijo Krokys, quien se describe a sí misma como la hija de inmigrantes que pensaban de esa manera. “La actitud de ellos es, ‘¿Quién soy yo para interferir, que solamente tengo un GED?’”

En contraste, muchos padres profesionales consideran que participar no es simplemente ayudar a los estudiantes a prepararse para la escuela sino también asistir a cada reunión y ser parte de la toma de decisiones en la escuela. Kelley Collings, madre de un estudiante en Wissahickon y que es maestra en la Feltonville School of Arts and Sciences (una de las escuelas regulares del Distrito), dijo que este es un asunto que se ve continuamente.

"Siento que en las escuelas chárters la política de clases es intensa”, dijo ella. “Los padres de clase media tienen puestos de liderato. La mayoría de la población se compone de padres de bajos ingresos. Hay una división muy grande. Para la escuela es un reto definirse”.

Al igual que con cualquier escuela pública, cuán amena para los padres es una escuela chárter dependerá en realidad del liderato y dirección de la escuela individual.

También está la interrogante de cuánto pueden exigirle las escuelas chárter a los padres como condición para mantener a sus hijos matriculados. Algunas requieren que los padres firmen contratos en los que prometen cierto nivel de participación en la escuela, pero no está claro si esos contratos se pueden enforzar.

Por ley, las escuelas chárter tienen que admitir a los estudiantes de acuerdo a una lotería y no pueden favorecer una demográfica en particular ni desmotivar a los estudiantes de educación especial. No obstante, algunas han sido acusadas de manipular la matrícula buscando excluir a las familias que no han demostrado estar dispuestas a cumplir con las expectativas de la escuela – o cuyos hijos tienen probabilidad de afectar negativamente las puntuaciones de los exámenes. Por otro lado, una escuela chárter tiene derecho a realizar y promover su misión particular.

A continuación se muestran algunas de las estrategias creativas para lograr que los padres participen que están usando cuatro escuelas chárter de la ciudad que son populares entre los padres.

Harambee

Harambee, una de las escuelas chárter más antiguas de la ciudad – tiene 500 estudiantes de K-8 y su currículo se enfoca en África – usa una estrategia de motivación y obligación para mantener a los padres involucrados.

En el lado de la motivación, el presidente de la PTA es parte del equipo administrativo y asiste a las reuniones semanales en las que se traza la dirección de la escuela. También se invitan algunos padres a los retiros anuales del personal que se llevan a cabo en Maryland, dijo Toney-Moore, la presidenta de la PTA. Hay dos padres en la junta.

El edificio de la escuela está abierto en las noches y los fines de semana para uso de la comunidad. La escuela superior ‘hermana’ de Harambee es Imhotep, que está en West Oak Lane, y la misma opera una “comuniversidad” un sábado cada mes en la que se ofrecen talleres para los padres y ayuda académica adicional para los estudiantes. En Harambee, dijo ella, los maestros se tienen que mantener en comunicación continua con los padres y reciben teléfonos celulares con ese propósito.

Del lado de la obligación, Harambee tiene reuniones mensuales obligatorias para los padres, que generalmente son en forma de talleres sobre temas tales como por ejemplo cómo manejar el estrés, cómo entender los resultados de los exámenes estandarizados, y los diferentes estilos de aprendizaje. Si una familia falta repetidamente, dijo Toney-Moore, la escuela le puede pedir que no regrese el año siguiente. Pero eso rara vez sucede, dijo ella. Dijo que a las reuniones generalmente asisten entre 250 a 300 personas.

Independence

Esta escuela chárter literalmente nació de conversaciones entre padres en el parque de juegos, y hoy día ellos dominan la Junta de Directores y participan en todos los aspectos de la escuela. “No es requisito [que los padres estén en la junta] pero es un indicio del nivel de participación”, dijo Krokys, la CEO.

La escuela publica un boletín mensual para los padres y periódicamente los invita a tomar té con el principal y a observar los salones de clase. Aunque no requiere que los padres trabajen como voluntarios cierto número de horas, sí le pide a los maestros que constantemente recluten para diversas tareas.

“Yo les digo a los maestros que si uno de sus padres no está asistiendo a las conferencias o una familia no participa mucho, eso debe ser un excelente reto para ellos; cómo lograr que el 100 por ciento venga”, dijo Krokys.

Independence atrae a un tipo particular de familia porque ofrece un programa de inmersión en español, en el cual los estudiantes que hablan inglés toman todas sus clases en español a manera de aprender ese idioma. Sin embargo, su matrícula es diversa – 64 por ciento afroamericana, 20 por ciento blanca, 13 por ciento hispana, y 3 por ciento asiática. Aproximadamente la mitad de los estudiantes cualifican para recibir el almuerzo gratis o a precio reducido – relativamente pocos para una escuela pública de Filadelfia.

Krokys reconoce que los padres en la junta directiva son profesionales de clase media. “La junta representa diferentes grupos raciales, pero no la diversidad económica”, dijo ella. “Nosotros de hecho hemos hablado de esto como algo que necesitamos resolver”.

Wissahickon

Esta escuela chárter, que sigue un enfoque ambiental, fue en gran parte también fundada por un grupo de padres activistas y le sirve a una población diversa. Además de contar con los servicios de Walden para coordinar las actividades con los padres, la escuela realiza un evento anual en el que reconoce sus voluntarios. “Tratamos de que la noche de reconocimientos sea un evento espectacular”, dijo la CEO Julie Stapleton-Carroll. “Nuestro objetivo es que los padres se involucren en la educación de sus hijos porque es el indicador número uno del éxito académico.”

Por lo tanto, la escuela define de una manera sumamente amplia lo que es participación, creando una lista con 46 actividades diferentes – nueve de las cuales se pueden hacer en el salón de clases, 14 en el hogar y 23 en la escuela. “No todo el mundo se siente a gusto en una gira escolar”, dijo Stapleton-Carroll. “Por lo tanto si solamente están ayudando a sus hijos con las asignaciones nosotros lo consideramos importante porque eso también le beneficia a la escuela completa”. Las tareas destacadas varían desde venir a una actividad del salón de clases hasta leer con los hijos, ir a una de las reuniones de la junta, hacer trabajo de carpintería o cuidar el jardín.

La escuela también preparó un centro para los padres, un salón pequeño equipado con dos computadoras, un sofá, un televisor, una fotocopiadora, libros y revistas. Los padres pueden pasar el tiempo allí, buscar trabajos en Internet, o usarlo como base de operaciones mientras trabajan en la escuela. Entre los muchos eventos de la escuela está el “Wissahickon Reads” en el que todos, los padres, empleados y estudiantes, leen el mismo libro y se reúnen para discutirlo.

Escuela FACTS

Algunas veces, el enfoque de la escuela complica los esfuerzos de las actividades de extensión a los padres. La Folk Arts – Cultural Treasures Charter School (FACTS) en Chinatown tiene un grupo de padres que habla una multitude de idiomas.

“Lo más básico es la comunicación”, dijo Ellen Somekawa, presidente de Asian Americans United y una de las fundadoras de la escuela, y cuyo hijo también asiste a la escuela. “Hay un esfuerzo masivo por traducir la correspondencia que se le envía a los padres”.

Neeta Patel, la funcionaria de operaciones de la escuela, dijo que los 336 estudiantes provienen de toda la ciudad, y son 61 por ciento asiáticos americanos, 33 por ciento afroamericanos, 5 por ciento latinos y 3 por ciento blancos. Entre los grupos asiáticos, los estudiantes hablan varios dialectos de chino, así como vietnamita, camboyano, laosiano e indonesio. Aproximadamente una tercera parte de las familias no habla nada de inglés en el hogar.

Como resultado, la escuela ha dedicado mucho esfuerzo en obtener equipo de interpretación simultánea para los padres, subscribirse a servicios de intérpretes y contratar personal bilingüe.

Porque se ha enfocado tan intensamente en la comunicación, dijo Somekawa, la escuela (en su segundo año) todavía está estableciendo su programa de padres voluntarios. Las actividades que está realizando son comidas tipo potluck, en los que los diferentes grupos étnicos pueden lucirse con sus platillos. El próximo año, dos padres servirán en la Junta de Fiduciarios.

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