September 13 — 12:00 am, 2007

Estudiantes encuentran que no todas las escuelas pequeñas son iguales

Escuelas creadas al dividir escuelas superiores más grandes recibieron menos recursos, dicen los defensores.

Lawrence Jones-Mahoney es uno de varios estudiantes activistas que han estado al frente del movimiento de escuelas pequeñas de Filadelfia. Él ha ido a más de cien reuniones y viajado a varias ciudades como miembro de la Unión de Estu­diantes de Filadelfia (PSU), la cual ha estado presionando al Distrito desde el 2002 para que convierta a la Escuela Superior West Philadelphia en cuatro escuelas pequeñas con temas específicos.

Pero mientras miles de estu­diantes han podido asistir a un par de docenas de escuelas superiores pequeñas creadas en Filadelfia durante los últimos cinco años, Jones no es uno de ellos. Tampoco han podido ninguno de los miembros de la PSU de la Escuela Superior West Philadelphia, una escuela cuyo porcentaje de graduación es uno de los más bajos del Distrito.

“Hemos estado haciendo todo esto, y simplemente no hemos conseguido nada todavía”, dijo Jones, estudiante de duodécimo grado. “Es frustrante”.

La PSU y sus compañeros de Youth United for Change (YUC), la cual organizó a los estudiantes de las escuelas superiores Ken­sington y Olney, están entre los héroes olvidados que han ayudado a crear el movimiento de escuelas pequeñas en Filadelfia. Ellos han batallado sin descanso no solamente para tener escuelas superiores nuevas, sino también para transformar la experiencia de educación secundaria de los estudiantes que ahora están atrapados en escuelas grandes sumamente disfuncionales. Su visión de un entorno más íntimo y basado en un tema ha ayudado al Distrito a reconocer el valor de las escuelas pequeñas.

Por ejemplo, mientras Paul Vallas vino a Filadelfia con un plan para construir escuelas superiores nuevas de 800 a 1,000 estudiantes, los grupos de organizaciones juveniles promocionaron ejemplos de escuelas superiores urbanas efectivas con matrículas tan pequeñas como 400 estudiantes.

“Ellos han tenido influencia”, dijo Albert Bichner, subdirector de asuntos académicos. “Participaron en la investigación sobre las escuelas pequeñas y hablaron sobre lo que habían visto. Estaban todos bien preparados, hicieron buenas preguntas, y defendieron sus propios futuros”.

De todos modos, aunque las escuelas pequeñas han proliferado en toda la ciudad, no todas han comenzado en igualdad de condiciones. Hasta la fecha, las nuevas escuelas (que incluyen la Escuela Superior de la Constitución y la Academia de Liderato en Ciencias) han tenido ventajas clave sobre las escuelas pequeñas que fueron creadas al dividir escuelas más grandes, como Kensington y Olney.

Esto ha significado, en gran parte, que los estudiantes que más pelearon para el cambio, aquellos que ahora están asistiendo a la escuela más pobre de todas las escuelas de la comunidad, todavía no han podido ver todos los beneficios. Algunos se quejan de que el Distrito ha creado un sistema de dos niveles – conclusión mayor­mente respaldada por una revisión de las escuelas pequeñas de Filadelfia realizada por Research for Action.

Ese estudio continuo citó ‘desigualdad’ como uno de los resultados de la creación de escuelas pequeñas en Filadelfia, junto con otros resultados más positivos que incluyen innovación energía e impulso. El estudio de la RFA dijo que las escuelas pequeñas creadas por sí mismas añadieron un grado a la vez, tuvieron un año completo para planificar, pudieron escoger a todos sus propios maestros, recibieron una mayor asignación de maestros por estudiantes, y contaron con más flexibilidad en cuanto al currículo estándar.

“Nunca nos dieron la oportunidad de tener éxito porque nunca nos dieron los recursos”, dijo Marcella Gibbs, miembro de la YUC y estudiante de 12mo grado en la Escuela Superior Kensington de Comercio Internacional, una de las tres escuelas pequeñas creadas cuando se dividió la escuela Superior Kensington (se está planificando una cuarta escuela en un edificio nuevo).

“Tuvimos que pelear por lo que te­nemos y todavía estamos peleando”, añadió Gibbs.

Para mantener su vigilancia, tanto Kensington como West Philadelphia tienen “círculos de sostenibilidad” compuestos de miembros de la comunidad, estudiantes, maestros y padres que se reúnen mensualmente y continuamente le recuerdan al Distrito que necesitan recursos para transformar sus escuelas.

Los estudiantes se empezaron a organizar fuertemente para respaldar a las escuelas pequeñas en el 2002, después de que el Distrito anunciara un plan capital de $1,500 millones para construir escuelas nuevas y re­novar las viejas. A través de la YUC y la PSU, los estudiantes de Kensington, Olney y West Philadelphia aprovecharon la oportunidad para investigar cómo se podría gastar mejor el dinero en sus comunidades a fin de realzar sus experiencias educativas. Ellos viajaron a Nueva York, Chicago y Providence, RI para investigar escuelas pequeñas en esas ciudades y recomendar que el Distrito dividiera sus escuelas más grandes en escuelas más pequeñas con un tema específico.

El requisito básico para cualquier escuela nueva era “un ambiente positivo para los estudiantes y los maestros”, explicó Khaleef Dobson, estudiante de 10mo grado en West.

Los funcionarios del Distrito decidieron que Kensington y Olney serían renovadas, pero que la renovación de West Philadelphia sería demasiado cara y tenía que ser reemplazada. Esa decisión tuvo repercusiones en ambas comunidades.

Los edificios de Olney y Kensington fueron divididos – mediante paredes construidas en medio de las escuelas – y el año pasado se abrieron escuelas pequeña nuevas. Pero en West Philadelphia, la espera por edificios nuevos ha retrasado la inauguración de las escuelas pequeñas a la vez que los problemas en el enorme y viejo edificio escalaban. Durante el pasado año escolar, varios ataques a maestros y otros incidentes violentos que llamaron mucha atención causaron más inquietud.

Por el momento, Kensington y Olney han observado que otras escuelas pequeñas en otros lugares de la ciudad han abierto sus puertas con bombos y platillos y lo que los estudiantes dicen son muchos más recursos. Estas escuelas nuevas recibieron lo que los círculos de sostenibilidad habían pedido pero no recibido – tiempo para planificar las escuelas nuevas, recursos adicionales para empezar, y la flexibilidad para ajustar el currículo básico.

Los estudiantes se sintieron decepcionados, tanto por el Distrito como por los medios noticiosos.

“La prensa mira a Kensington y dice, “Bueno, es la misma vieja Kensington”, dijo Saeda Washington, miembro de la YUC y estudiante de 12mo grado en la escuela de comercio de Kensington. “No me parece justo porque estamos verdaderamente tratando de trabajar con lo que tenemos”. Mientras otras escuelas obtuvieron edificios nuevos o renovados, algunos con equipo de última tecnología, “en CAPA ape­nas te­nemos un salón donde los estudiantes pueden practicar el baile. Lo único que nos dieron fue una pared”.

Ellen Savitz, la antigua directora de desarrollo del Distrito que fue responsable de establecer hasta cinco nuevas escuelas pequeñas, dijo que dividir las escuelas grandes creó una serie de problemas que las escuelas creadas por sí mismas no tienen. “Yo entiendo… por qué algunas de las escuelas pequeñas creadas al dividir escuelas grandes podrían sentir que no recibieron todo lo que las demás”, dijo Savitz. Pero, dijo ella, el problema es más complicado que simplemente una negación de recursos.

Savitz dijo que las escuelas pequeñas nuevas fueron añadiendo un grado a la vez y obtuvieron una mayor asignación de maestros el primer año para que los estudiantes de noveno grado pudieran tener instructores cualificados en todas las materias básicas. Esta disparidad se irá equilibrando a medida que los demás grados se añadan, dijo ella. Y como Kensington y Olney no eran escuelas “nuevas” según lo define el contrato de los maestros, la unión no estuvo de acuerdo en tener una selección completa, añadió ella.

En retrospectiva, dijo Savitz, quizás hubiese sido mejor iniciar las escuelas pequeñas de Kensington un grado a la vez e insistir más para haber tenido la selección completa de maestros.

Pero de acuerdo con Bichner, un sentido de “urgencia” por hacer los cambios lo más rápido posible impidió tener un periodo extenso de planificación y la integración de grados en fases, que hubiese desplazado a los estudiantes de los grados superiores y no era lo que el Distrito ni la comunidad querían. Sin la integración de grados en fases, una buena planificación, ni un grupo de maestros escogidos y comprometidos con la misión, es más difícil innovar, desviarse del currículo básico, u ofrecer una cultura escolar diferente. La YUC está ahora buscando apoyo financiero para tener un periodo de planificación “retroactivo” para Kensington y Olney a fin de desarrollar por completo sus temas y currículos.

Chris Lehmann, principal de la Academia de Liderato en Ciencias, está de acuerdo en que para tener una oportunidad, las escuelas pequeñas necesitan lo que su escuela tiene, en especial la selección de maestros. “Es esencial conseguir gente que crea en la misión de la escuela”, dijo él.

La comunidad de West está aprendiendo de la experiencia de Kensington. Pero primero tiene que enfrentar la ba­talla política por un lugar para las escuelas nuevas y disuadir los intentos del Distrito por eliminar los fondos completamente. Cuando a principio del 2007 los funcionarios eliminaron las escuelas West del plan capital, el círculo de sostenibilidad protestó con éxito ante la Comisión para la Reforma Escolar y el Sr. Vallas. Como resultado, West Philadelphia regresó a la lista de prioridades del Distrito y en junio se le envió una petición para propuestas de diseño a 50 estudios de arquitectos. Ahora el Distrito está proyectando que las nuevas instalaciones estarán construidas para septiembre de 2012.

Como un paso de transición, West ha sido dividida en cuatro pequeñas comunidades de aprendizaje y tiene un principal nuevo, seleccionado con la ayuda del círculo de sostenibilidad de West.

“En West hay diferentes etapas”, explica el organizador de la PSU Eric Braxton, “lo que ocurrirá inmediatamente, y luego, ‘¿Cómo planificamos a largo plazo para crear el tipo de escuelas pequeñas en el que realmente creemos?’”

Los estudiantes en ambas Kensington y West saben que necesitan mantener sus esfuerzos de defensa. A medida que el círculo de sostenibilidad de West Philadelphia progresa en su planificación, está trabajando para asegurar que las nuevas escuelas pequeñas que abrirán en el 2012 serán mucho más que versiones pequeñas de una escuela superior tradicional. Ellos han recomendado persistentemente que el Distrito contrate a los principales al menos un año antes de la inauguración y que los equipos de planificación de cada escuela tengan la libertad de desarrollar métodos instructivos innovadores mientras ajustan el currículo básico del Distrito a sus necesidades.

Ahora que las aflicciones de presupuesto del Distrito están empeorando, la YUC y la PSU saben que es crucial mantenerse organizados para asegurar que la visión de las pequeñas escuelas no se detenga en nombre de la austeridad.

Jones-Mahoney, el estudiante de West, no tiene planes de rendirse. Se siente optimista, pero sabe que los estudiantes tendrán que mantenerse alerta.

“Mientras podamos estar organizados”, dijo él, “no tendremos problemas”.

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