October 2 — 10:46 am, 2009

Pocas opciones: Padres inmigrantes se esfuerzan para aprovecharlas

Cinco madres dicen cómo escogieron.

pg 12 Photo: Rose Howse

Las opciones en el cuidado de niños para las familias de los estudiantes inmigrantes y los que están aprendiendo inglés (ELL) en Filadelfia son limitadas debido a barreras de ingresos, transportación, cultura e idioma.

Las familias de los inmigrantes y ELL a menudo no pueden pagar por cuidado de calidad. Muchas no saben que podrían ser elegibles para recibir subsidios a través de la oficina Child Care Information Services (CCIS).

“La barrera más grande es que las familias sepan que estamos aquí”, dijo Norma Finkelstein, directiva ejecutiva de la oficina del CCIS Northeast, una de cinco oficinas en la ciudad. Ella dijo que algunos inmigrantes que saben del programa no lo solicitan porque no tienen ciudadanía; sin embargo sólo se necesita que el niño sea ciudadano para que la familia sea elegible.

Al mismo tiempo, hay una larga lista de espera porque el dinero del subsidio no es suficiente para cubrir a todos los cualificados.

La oficina del CCIS puede de todos modos ser un recurso: “Podemos todavía ayudarlos a tener una mejor idea de lo que los niños necesitan para que les vaya bien en la escuela”, dijo Finkelstein.

Aunque todos los padres entrevistados por el periódico Notebook dijeron que querían que sus hijos fueran exitosos, tenían diferentes ideas sobre la crianza de los hijos y en cuanto a la preservación o asimilación de la cultura y el idioma.

“Los [inmigrantes] recién llegados siempre son presionados a integrarse lo más pronto posible”, dijo Thoai Nguyen, CEO de la organización Southeast Asian Mutual Assistance Associations Coalition (SEAMAAC, Coalición de asociaciones de ayuda mutua para las personas del sur de Asia).

En todo caso, las opciones de cuidado bilingüe son pocas. Los padres que no pueden pagar por la transportación podrían verse obligados a depender de opciones de menos calidad en sus vecindarios.

Los centros de cuidado para niños han sido lentos en adaptarse a las prácticas culturales y religiosas de las comunidades inmigrantes, especialmente en lo referente a las costumbres del baño y de la comida, añadió Cynthia Kreilick de la Delaware Valley Association for the Education of Young Children. “Hay algunas prácticas bien específicas que los educadores de la niñez temprana necesitan entender”, dijo ella.

Los diferentes grupos también varían mucho en niveles de alfabetización y educación, los cuales afectan su habilidad para tomar ventaja de los servicios disponibles creando una división “entre los que saben cómo aprovechar los servicios en Estados Unidos y los que no saben”, añadió Kreilick.

Estas son las historias de cinco inmigrantes que están viviendo en Filadelfia y las opciones de cuidado que escogieron para sus hijos:

Xiao Le, 39, se mudó a Filadelfia de China hace 11 años. Tiene dos hijos, ambos nacidos en Estados Unidos. Andy, de cuatro años, está matriculado en el Children’s Village Child Care en el área de Chinatown, y Daniel, de casi 2 años, asiste al Cuppius Child Care Center y está en lista de espera para el Children’s Village.

Xiao descubrió ambos centros por recomendación de otras personas. La persona encargada de su caso en CCIS le recomendó el Children’s Village. Su mamá, que había sido maestra de cuidado diurno en China, aprobó el centro. En lo que respecta a Cuppius, dijo que “es seguro y todo…. Cuidan a los niños, pero no los educan”.

Aunque Children’s Village no tiene salones bilingues, cuentan con un intérprete que viene varias horas al día para hablar con los padres chinos.

A Andy “le encanta – y aprender inglés allí no fue muy difícil”, dijo ella. “Los sábados y domingos pide que lo lleve al centro de cuidado.”

Janet García, 28, se mudó de México hace seis años en busca de trabajo. Ahora vive con su esposo mexicano, su hermano, dos cuñados y su hijo de cuatro años, Jorge Velázquez.

García está en proceso de matricular a Jorge en un Head Start cercano que comparte el edificio con el centro de cuidado regular al que antes asistía.

El centro de cuidado diurno era gratuito hasta que su empleador se negó a renovarle la carta de evidencia de empleo. Desde entonces, Janet le ha estado pagando a una amiga para que cuide a Jorge.

Recientemente estaba ansiosa de que él empezara a ir al Head Start. Dice ella que se siente a gusto con la calidad del cuidado de su amiga, pero que ella sabe que Jorge “pasa la mayor parte del día viendo TV en español”. Head Start " ofrece actividades mentales”, y mucho más importante aún, lo pondría en un ambiente donde todo es en inglés.

La organizacion comunitaria JUNTOS le tradujo los formularios de matrícula, pero a ella le preocupa que muchos padres mexicanos no saben de la existencia de JUNTOS ni del Head Start.

Con el tiempo, a García le gustaría que Jorge asistiera a la Independence Charter School, que tiene programas de inmersión doble en español e inglés. Ella quiere asegurarse de que él sea completamente bilingüe: “Es importante que él aprenda a escribir en español para que se pueda comunicar con el resto de su familia”.

Riani Rasyid inmigró hace una década desde Indonesia. Sus hijos Jasmine, 6, Khansa, 4, y Khalda, 4, nacieron todos en Filadelfia y ahora asisten al KenCrest Child Care Center al sur de Filadelfia.

Rasyid dice que simplemente se tropezó con el centro. “Lo más importante”, añadió, “es que me quedaba cerca”. Además, ella cualificó para recibir el subsidio a través del CCIS.

Aunque hay muchos niños de Indonesia en KenCrest, ninguno de los empleados habla indonesio. Ella dijo que se hubiese “sentido mejor” si hubiese alguno pero le da crédito al centro por llamar a intérpretes siempre que es necesario, especialmente durante las conferencias de padres y maestros.

Ella dice que sus hijos tuvieron dificultad al aprender inglés. El impedimento del habla de su hija no fue detectado por sus maestros de inglés, pero sí pudo recibir terapia del habla a través de su pediatra.

Jasmine, agarrada del brazo de su mamá, dijo (en perfecto inglés) que le gustaba el preescolar.

Beatriz de la Rosa, 30, se mudó de Puerto Rico hace siete años. Ella trabaja en un almacén para darle sustento a su hijo de cinco años Edgardo, que nació aquí. Aunque pudo enviar a Edgardo a ser cuidado por familiares, ella entendió que un cuidado diurno lo prepararía “mejor para la escuela” e inicialmente optó por enviarlo a un preescolar en inglés de su vecindario.

Sin embargo, decidió cambiarlo de centro cuando descubrió el Head Start bilingüe ubicado en el centro Lighthouse de la Avenida Lehigh. Apuntó a Edgardo en la lista de espera y llamó constantemente hasta que lo aceptaron. Fue bien persistente porque su sobrina había tenido una buena experiencia allí y había escuchado “a muchas personas expresarse muy bien sobre The Lighthouse”.

Ella está muy complacida con el programa bilingüe. En comparación con el centro anterior, “el cuidado es diferente, las personalidades de los maes tros son diferentes. Acá es mejor”.

Mirna Ramírez, 31, de México, es una madre soltera con dos hijos, Ángel Hernández en Kinder y Annette Ramírez en tercer grado. Ángel asistió a un Head Start bilingüe en el sur de Filadelfia mientras que Annette fue a un preescolar en inglés.

Ella tuvo la suerte de enterarse del Head Start bilingüe por recomendación de otras personas, y aún más suerte de conseguir un espacio. Aunque Ángel sólo asistió a un año de preescolar en comparación a los dos de Annette, Ramírez cree que Ángel se benefició más por el centro ser bilingüe. “Mi hijo se siente más seguro de sí mismo y está listo para ir al Kinder”, dijo ella.

the notebook

Our news is free to read, but not to report.

support local journalism

xjavporn.com