February 2 — 7:53 pm, 2011

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En septiembre las escuelas superiores de Filadelfia abren sus puertas, dándole la bienvenida a miles de estudiantes nuevos que sienten la mezcla de entusiasmo y ansiedad que desde tiempos de antaño se asocia con el primer día de clases.

Pero hay miles de otros niños de edad escolar que no van a regresar a la escuela. Sus historias son variadas.

Muchos dicen que están aburridos. Muchos dejan la escuela por problemas o exigencias familiares. Muchos dejan de asistir después de peleas, asuntos de disciplina o encontronazos en la escuela.

Y muchos dicen que ir a la escuela simplemente no es seguro.

En estudios y reportes sobre los que abandonan la escuela, la seguridad personal no siempre se señala como una razón principal por la que los estudiantes dejan la escuela. Pero de acuerdo con 50 entrevistas hechas para esta edición especial del Notebook con jóvenes locales que han abandonado la escuela, la seguridad es una razón principal por la que los estudiantes dejan de asistir.

Peligro físico

“Era peligroso. Absolutamente peligroso”, dijo Justin, que tiene 18 años y era estudiante de la Escuela Superior del Sur de Filadelfia. “Los estudiantes entraban con cuchillos, y a veces hasta con una pistola. A un estudiante le rompieron la mandíbula. La mandíbula le traspasó la piel. Yo sentí que estaba físicamente en peligro”.

“Todos los días tenía miedo”, dijo Termel, de 16 años, sobre su experiencia en la Escuela Superior Olney. “¿Me atacarán, dispararán o apuñalearán?” ¿Me tocará a mí hoy?”

“El ambiente se volvió tan descontrolado”, comentó David, de 17 años y que asistía a la Escuela Superior King, “que llegó el punto en que si no eras parte de una ganga te iban a dar una pela, y si eras parte de una ganga, te iban a dar una pela”. Añadió que, “Y de la manera en que pelean – pelean con pistolas y cosas así, y yo no iba a quedarme ahí para que me dispararan”.

Los problemas de seguridad no estaban limitados a los varones.

Por ejemplo, Rebecca, de 17 años, dice que le pegaron tan duro en una pelea con otra muchacha en la Escuela Superior Frankford que “no pude ver nada por dos semanas”. Ella añadió, “Después de eso, no quería ir porque ella iba a estar ahí, y yo no quería más peleas”.

Escuelas sin reacción

Otra característica que se repite en muchas de las historias de los estudiantes sobre porqué dejaron la escuela es que ellos opinan que la escuela no respondió a sus situaciones individuales o no pudo darles el apoyo que necesitaban.

Taquira, de 18 años y que asistía a la Escuela Superior Washington, dijo que la razón por la que terminó fuera de la escuela “fue estúpida porque primero me suspendieron y luego cuando fui de nuevo a la escuela – para que me reintegraran – me dijeron que ya estaba fuera de las listas y que ya no podía regresar a esa escuela. Y yo no sé por qué.”

En la Escuela Superior Northeast, dijo Jason, de 18 años, “Me llamaban pato, marica”. Dijo además, “Los maestros me decían que dejara de actuar de esa manera – que yo era el que causaba el problema. Yo solamente estaba siendo como soy. Soy gay, y en la escuela me trataban como si eso fuera un crimen”.

Para muchos jóvenes, la razón principal es económica o la responsabilidad de cuidar de otros miembros de la familia – a menudo hermanos menores o hasta los padres.

“Soy madre adolescente y eso es bien difícil. No quiero irme pero necesito estar con mi hija. Yo la tuve, y por lo tanto tengo que cuidarla”, dijo Khadijah, de 16 años, cuando se le preguntó sobre porqué abandonó la Escuela Superior Edison. Además, uno de sus hermanos falleció recientemente, y su papá estaba gravemente enfermo. No obstante, tiene planes de regresar a la escuela.

Mucha gente joven también siente que la escuela es irrelevante y que no les ayudará a conseguir un buen trabajo.

Carlisha, de 16 años, dijo que empezó a tener proble­mas en la escuela Washington “cuando te enseñan las mismas cosas todos los malditos años”. Dijo que le estuvieron enseñando la misma matemática en séptimo, octavo y noveno grado.

Muchos expresaron sentir que a los maestros y otras personas en la escuela simplemente no les importa.

“Yo esperé años para que los maestros me ayudaran a aprender y me hablaran con respeto. En verdad pasó de suerte. Tuve algunos buenos maestros pero nadie me trataba en base a lo que yo necesitaba”, dijo Pedro, que abandonó la Escuela Superior Kensington.

Sólo unos cuantos de estos estudiantes que al comienzo de las clases en el 2005 han abandonado la escuela han recibido algún tipo de comunicación del Distrito Escolar preguntándole por qué se fueron o qué cosas les hubiesen ayudado a quedarse. Algunos recibieron un mensaje pregrabado o una carta.

Quién asumirá la responsabilidad

Algunos de los jóvenes entrevistados admitieron que debieron haber tomado la escuela más en serio o dijeron que no se mantuvieron al día con las tareas. La mayoría dijo que todavía le gustaría regresar a la escuela, y algunos lo harán este otoño.

Casi todos todavía tienen esperanza para su futuro.

“Quisiera ir a la universidad”.

“Quiero ser electricista”.

“Quiero llegar a ser algo”.

“Quiero obtener mi diploma”.

“Quiero ser bombero”.

Los datos del pasado indican que en muchas escuelas superiores la mitad de los estudiantes que comenzarán noveno grado en 2005 nunca se graduarán, y muchos nunca pasarán del noveno grado. Sin un diploma de escuela superior, muchas de estas aspiraciones estarán fuera de su alcance.

Rara vez se le presta atención a las metas y preocupaciones de los jóvenes que han abandonado la escuela.

Si esto comenzara a cambiar, y se atendiera a estos jóvenes, ayudaría a motivar a los demás estudiantes que todavía están en la escuela – y finalmente aumentaría el número de estudiantes que experimentan la anticipación y entusiasmo de esos primeros días en septiembre.

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