March 30 — 4:34 pm, 2012

Navegando por el mar de cambios en el currículo

Una maestra que ha enseñado 1er grado por muchos años reflexiona sobre cómo mantener la creatividad durante más de 40 años de nuevas directivas.

12 holmes harvey Photo: Harvey Finkle

Marilynn Holmes ha enseñado 1er grado en la Escuela Elemental Isaac A. Sheppard en West Kensington desde el 1968. Natural de una pequeña ciudad de minas de carbón cerca de Pittsburgh, y graduada de lo que entonces se llamaba el Cheyney State College, ha sido testigo presencial de 40 años de cambios en el currículo.

Holmes (cuya escuela está programada para cierre debido a poca matrícula y edificios viejos) es la primera en ver el humor en los retosque ha enfrentado. A ella los aspectos específicos del currículo del Distrito le preocupan menos que la reducción en recursos. Estos son los puntos destacados de nuestra conversación con la Sra. Holmes, que habló sobre los cambios que ha visto y los consejos que le daría al próximo superintendente.

Notebook: Usted ha estado en la Sheppard por más de cuarenta años. El currículo ha cambiado bastante en esos años, ¿cierto?

Holmes: Yo pasé por el método Scott-Foresman [publicadores de los famosos libros Dick and Jane]. Pasé por los Lippincott Phonics, pasé por Story Town [el programa de lectura elemental que el Distrito usa actualmente], pasé por todo. Cuando yo comencé, tenía que enseñar los colores, números, caligrafía, todo. Ahora eso ya no es parte del currículo de 1er grado. Ya se supone que vengan a nosotros con eso [de Kinder] – algunos lo tienen, otros no.

Notebook: En sus primeros años en el trabajo, ¿quién le orientó en cuanto al currículo?

Holmes: La orientación venía del principal, que la recibía de las oficinas centrales. La maestra de lectura te decía, ‘Esto es lo que vamos a leer, y así es como lo vamos a hacer’. La maestra de lectura traía los libros y les hacía pruebas a los niños cuando llegaban. Las pruebas eran sumamente estructuradas, ahora son más individualizadas. [Pero] antes, uno tenía más ayuda. Yo hasta tuve una asistente en el salón de clases. Ahora eso ya no existe.

Notebook: ¿Cómo le llegaron los modelos nuevos, como por ejemplo la enseñanza basada en fonética?

Holmes: Ellos traían a los representantes de la compañía y ellos nos enseñaban a nosotros, y se quedaban en el salón para asegurar que lo hiciéramos correctamente – tuvimos muchas reuniones. Ahora también es así.

Notebook: Por lo que nos cuenta, los cambios grandes ocurren cuando el Distrito cambia del sistema de una compañía a otro.

Holmes: Sí. Una vez cambiaron el programa de ciencia dos veces el mismo año.

Notebook: ¿Cómo se afectan los niños con ese tipo de cambios?

Holmes: ¡Como maestra uno no debe permitir que les afecte! Hay que decirles, ‘Así es como debe ser’. No se les puede decir, ‘Ay Dios mío, ¡ya van a cambiar otra vez!’ Eso no se les dice [a los estudiantes]. Entre nosotros, quizás. Yo no puedo hablar de otras escuelas, pero aquí lo hacemos así.

Notebook: ¿Alguna vez tuvo que dejar de usar un sistema que le gustaba?

Holmes: Sí, el Lippincott [currículo de lectura basado en fonética]. A mí me gustaba pero lo cambiaron. Yo sentía que a Lippincott sólo le tenían que añadir un componente de comprensión, pero eso no fue lo que hicieron.

Notebook: ¿Cuál fue su primera impresión con el "currículo básico" presentado bajo la administración de Paul Vallas? ¿Pensó ‘buena idea’, o ‘esto es locura’, o ‘más de lo mismo’?

Holmes: Todo lo que ha dicho. Era más de lo mismo. Era ‘¿pero Dios mío, por qué?’ Pero me acostumbré. Fue igual cuando pusieron las notas en la computadora. Yo me oponía. Pero después que lo establecieron – ¡me encantó! Uno aprende a usarlo para su beneficio.

Notebook: ¿El currículo básico ayudó a los niños?

Holmes: Definitivamente. En Kinder ahora aprenden ciertas cosas. De esa manera, cuando llegan a primer grado pueden aprender un nivel más alto de información. Es lo mismo en todos lados [si el estudiante cambia de escuela]. Nosotros sabíamos lo que íbamos a enseñar [durante el año], uno podía prepararse para lo próximo; se podía ser más fuerte.

Notebook: ¿Limitaba la creatividad del maestro?

Holmes: ¡La mía no! Mañana vamos a leer un cuento sobre el fin de semana de un niño en su vecindario. Entonces vamos a hablar de diferentes cosas [que estudiaremos más adelante en el año] – las estaciones del año, el clima, ciencia. Eso lo hace más interesante para los niños y ellos logran hacer conexiones. Ellos me dicen todo el tiempo – ‘¡Hice una conexión!’ A mí me fascina escucharlos decir eso.

Notebook: Los que apoyan la ley NCLB y los exámenes dicen que aún con algo como un currículo básico, hemos llegado a un punto en el que los estudiantes no están aprendiendo. ¿Usted está de acuerdo?

Holmes: Yo pienso que la sociedad, y donde los niños están, son diferentes. Cuando yo empecé a enseñar, era una maestra. Ahora soy un montón de cosas. Muchos de los problemas que los niños tienen ahora no se escuchaban cuando yo fui a la escuela: ¿ADHD? ¿Autismo? Nunca se escuchaba sobre eso. En mis estudios no se me preparó para eso. Pero tengo que enfrentarlo.

Y eso no está en el currículo básico tampoco – pero yo tengo que enseñarles el currículo básico también a los que necesitan una enseñanza totalmente distinta.

Notebook: Sheppard no fue clasificada como ‘Empowerment Schoool’, así que usted no tuvo que usar el currículo específico de Ackerman. Parece que usted no notó muchos cambios en el currículo entre Vallas y Ackerman.

Holmes: Así es como son las cosas acá abajo. Los asuntos tardan mucho en llegar hasta acá, a menos que ocurra un cambio grande. Si nos hubiesen clasificado como Empowerment School [quizás hubiera sido diferente]… pero nos estábamos esforzando mucho, muchísimo para lograr el AYP. Ese era nuestro grito de batalla.

Notebook: A veces parece que, siempre y cuando haya suficientes maestros y recursos de apoyo, casi cualquier currículo funcionaría.

Holmes: Eso es cierto. Porque a mí no me importa lo que hayan traído – todo ha sido lo mismo. Tienes que aprender las palabras, tienes que aprender los sonidos, tienes que aprender a comprender lo que lees – nada es nuevo. Sólo hay tantas maneras para enseñar el ABC.

Notebook: Si el próximo superintendente le pidiera consejo sobre el currícculo, ¿qué le diría?

Holmes: Lo primero que diría es ‘¿Cómo están aprendiendo los niños?’ Yo tengo estudiantes que van a la computadora y todo es ‘zip-zip-zip-zip’. Y yo digo ¿Qué hiciste?’ Y el niñito me dice, ‘Sra. Holmes, sólo apriete ese botón’. Ya no se les puede enseñar con las herramientas que se usaban cuando yo empecé.

Notebook: Eso es un buen punto – las computadoras, tabletas y aplicaciones digitales son las herramientas básicas del siglo 21.

Holmes: Sí. Hay que enseñarles usando eso. Los mejores aprenderán de cualquier manera que se les enseñe. Pero entonces están los del medio.

Notebook: ¿Volvería a poner la fonética en el currículo si pudiera?

Holmes: Lo haría. Es tan gracioso – el otro día estaba leyendo sobre un ‘método nuevo’. ¿Y sabe qué? Era fonética con un nombre nuevo.

Notebook: Puedo ver que a veces siente frustración. Pero también parece que para usted su trabajo es ajustarse no importa el sistema.

Holmes: Es que tienes que hacerlo – de eso se trata ser maestro. No importa lo que diga la autoridad, uno tiene que poder trabajar con ello. Si eres chef en un restaurante, tienes que preparar comida deliciosa con lo que te den. Si no lo haces, vas para afuera.

the notebook

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