May 21 — 4:50 pm, 2014

Encontrar fondos para las escuelas de PA todavía es difícil

Se está hablando otra vez de establecer una nueva fórmula, pero por el momento los estudiantes y las escuelas sufren.

Un grupo de unos 100 padres, maestros, principales y activistas de educación resistieron una brutal tormenta de lluvia el 30 de abril para lanzar lo que resultó ser un ataque de dos horas a la Comisión para Reforma Escolar a medida que la SRC consideraba la propuesta de un esquelético presupuesto para el próximo año escolar. 

Más temprano ese día y a una cuadra de distancia, un estudiante de 11mo grado de la Escuela Superior Benjamin Franklin llamado Jeremy Rodríguez había estado peleando su propia batalla contra el presupuesto escolar actual. 

“Algunos días los maestros simplemente no tienen la energía… nos dan un papel y nosotros nos enseñamos”, dijo Rodríguez, de 17 años. “No hay nada nuevo en la escuela. … Todos los libros están destrozados”.

Y ahora que también están asistiendo los estudiantes de dos escuelas superiores recientemente cerradas, dijo él, “Dondequiera que camines, vas a chocar con alguien. “Algunos salones tienen tantos pupitres, dijo él, que “es difícil pasar al frente.”

Hace veinte años, cuando se fundó el Notebook, Rodríguez no había nacido y  la SRC no existía todavía. Sin embargo, el titular de la primera edición, “Asignación injusta de fondos estatales para las escuelas bajo desafío”, pudo igualmente haber sido escrito en el 2014.

Los defensores de educación de Filadelfia citan dos causas subyacentes de la súplica financiera de las escuelas. 

Pensilvania aporta menos que 40 otros estados a la educación básica. Un informe el 2013 del Education Law Center citó que el estado aporta un 36 por ciento, lo cual pone a Filadelfia en desventaja cuando se compara con distritos de más riqueza que pueden recaudar más dinero con los impuestos sobre la propiedad. 

Y tampoco hay una fórmula establecida para distribuir las ayudas estatales. El informe del ELC dijo que Pensilvania era uno de sólo tres estados sin una fórmula transparente y basada en matrícula para distribuir los fondos de educación estatales.

Esto no siempre ha sido el caso. Entre el 1949 (el año en que se adoptó el código estatal de escuelas) y el 1991, el estado tuvo una fórmula para asignar los fondos. Pero desde entonces, no ha habido ninguna excepto entre en el 2008 cuando se estableció una bajo el Gobernador Rendell y el 2011, cuando fue eliminada por su sucesor, el Gobernador Corbett. 

Esto podría cambiar, pero cuándo y cuándo está por verse.

El 2 de mayo la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley, presentado por el Rep. Bernie O’Neill (R., Bucks) y respaldado por la administración de Corbett, para establecer una comisión bipartita que haga recomendaciones sobre una nueva fórmula para el estado.

La iniciativa “nos ayudará a asegurar que las escuelas tengan la habilidad de ofrecer una educación de calidad para todos nuestros estudiantes con la meta de distribuir los fondos de educación básica estatales de manera más justa”, dijo O’Neill al presentar el proyecto.

Pero todavía hay preguntas sobre cuán rápido actuará la comisión y cuán lejos llegará. Algunos legisladores de Filadelfia llamaron al proyecto innecesario.

“Una pérdida de tiempo”, dijo el Rep. Dwight Evans, demócrata. “No hace falta una comisión. Como dice el comercial de Nike, ‘Just do it’ (simplemente, hazlo)”.

El senador demócrata Vincent Hughes estuvo de acuerdo. “Necesitamos que los legisladores estatales dejen de hablar de los fondos y realmente respalden estas discusiones con un compromiso de recursos”, dijo un portavoz de Hughes. 

Solamente nueve otros estados (entre ellos Nueva Jersey) dependen más de los impuestos de propiedad locales que Pensilvania, lo cual pone en desventaja a los distritos escolares menos solventes, como el de Filadelfia.

Un informe emitido recientemente por el Pennsylvania Budget and Policy Center dijo que los distritos escolares como el de Filadelfia (con grandes números de estudiantes de pocos recursos) han sido afectados desproporcionalmente por los recortes en los fondos de educación desde que Corbett asumió el poder.

El impacto en estudiantes como Rodríguez va más allá de los salones llenos, libros destrozados y maestros cansados. Algunos de sus compañeros, dijo él, están tan desmotivados por la atmósfera general que solamente vienen a desayunar y almorzar y se ausentan el resto del día.

En una entrevista con Education Week, el director ejecutivo del Council of Great City Schools Michael Casserly llamó a Filadelfia “el distrito escolar urbano más carente de recursos en el país”.

Casserly le echó la culpa del problema financiero del Distrito a la falta de un respaldo estatal consistente, que los defensores de la educación dicen pudo haber sido provisto por la reactivación de una fórmula de asignación de fondos.

La fórmula anterior se basó en un “estudio de costos” del 2007 hecho por la compañía de consultores Augenblick, Palaich and Associates, con sede en Denver. El mismo comenzaba con la pregunta que regularmente hacen esos estudios: “¿Cuánto dinero tomaría lograr que un estudiante promedio en un distrito escolar promedio cumpla los estándares estatales?”  

Por supuesto, no hay distritos escolares ni estudiantes “promedio”, y por eso es que se necesita una fórmula ajustada.

Generalmente cuesta más educar a estudiantes en pobreza, que están aprendiendo inglés, o que tengan incapacidades. Los distritos escolares pequeños tienden a tener costos más altos por estudiante. Lo mismo pasa con los distritos en áreas con un alto costo de vida.

Las fórmulas de algunos estados toman en cuenta la diferencia en la riqueza de los distritos midiendo algo que se llama “tax effort”: cuánto se está esforzando un distrito para recaudar fondos locales, dada su condición económica. 

Al final, el estudio de costos indicó que al sistema de educación pública de Pensilvania le faltan más de $4,000 millones en fondos. 

“Los distritos con más riqueza y menos necesidades de los estudiantes gastan más por estudiante que los distritos de menos riqueza y más necesidades”, concluyó el estudio. “En promedio, los distritos de más riqueza pueden hacer esto y de todos modos tener un tax effort más bajo que otros distritos”.

Lori Shorr, la funcionaria de educación del Alcalde Michael Nutter, tiene sentimientos encontrados en lo que respecta a la idea de una comisión.

“¿Están seriamente buscando solución, o se trata de otra táctica para demorar el asunto?” preguntó. “No sé. Hay días que pienso una cosa, y otros que pienso la otra. 

“Si van a empezar desde cero, es un proceso de dos o tres años, y eso me inquieta. Pero si no tratan de reinventar la rueda… se puede hacer en un año”.

“Ahora mismo no hay transparencia”, añadió. “No se puede llevar cuenta de las cosas. Con una fórmula de verdad, sería más fácil”.

Hasta ahora, dijo Ron Cowell, (que fue legislador y ahora es presidente del Education Policy and Leadership Center en Harrisburg) la falta de una fórmula es resultado de “una falta de voluntad por parte de la Asamblea General y los gobernadores. Los formadores de políticas del estado no quieren entretener el asunto de aumentar las recaudaciones.

“Ellos prefieren operar en un sistema en el que arbitrariamente deciden cuánto se va a distribuir. … Eso les da el lujo de no tener obligación”.

Cowell también notó que a diferencia de otros estados, los tribunales de Pensilvania no han querido entrar en el debate de los fondos para educación básica, diciendo que es estrictamente un asunto de la Asamblea General.

Dos organizaciones – el Education Law Center y el Public Interest Law Center of Philadelphia – han dicho que tratarán nuevamente de llevar esto ante los tribunales, diciendo que el sistema de asignación de fondos actual viola la garantía de la constitución del estado de que ofrecerá “un completo y eficaz sistema de educación pública”. Ellos tienen la esperanza de que un mayor énfasis en los estándares del estado les ayudará a establecer el caso, dado que existe la preocupación de que muchos estudiantes no los van a cumplir.

Independientemente del resultado de una demanda, el director de comunicaciones del ELC Brett Schaeffer dijo que se sentía precavidamente optimista sobre las posibilidades de la comisión basándose en el trabajo de una comisión similar que trató el tema de la asignación de fondos de educación especial.

Esa comisión emitió un informe el pasado diciembre (siete meses después de que Corbett firmara la legislación para autorizarla) y los proyectos de ley para aprobar una fórmula nueva estuvieron ante ambas cámaras a principios de mayo.

Pero Schaeffer notó que “se puede tener una gran fórmula, pero si solamente afecta una pequeña cantidad de dinero, no va a tener mucho impacto. … Todavía se va a necesitar a la Asamblea General”.

En ese respecto, Donna Cooper (la directora ejecutiva del grupo de defensa Public Citizens for Children and Youth) se mostró optimista: Los datos de encuestas muestran un aumento en el apoyo por el financiamiento de la educación pública.

“Nunca había visto este nivel de entusiasmo antes”, dijo Cooper, incluyendo a líderes de comercios y personas mayores de edad sin hijos en el sistema de escuelas públicas.

“Las personas de más edad están nerviosas sobre la posición de Estados Unidos en el mundo”, dijo ella. “Y la gente está sumamente preocupada por la cesantía de maestros”. 

Shorr también tiene esperanzas de que la legislatura está tomando conciencia de los cambios en el ambiente educativo completo, no solo en Filadelfia.

“Cuando uno se mueve a un modelo educativo basado en estándares”, dijo ella, “entonces hay que estar dispuesto a asignarles fondos [a las escuelas] para que puedan llegar a ese estándar”.

Pero aunque una fórmula podría con el tiempo ayudar a resolver los problemas financieros del Distrito, Shorr sabe que será demasiado tarde para estudiantes de 11mo grado como Jeremy Rodríguez. Ella lo expresó sin tapujos. 

“Necesitamos más dinero ahora”.

 

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